Medellín (Télam) >
La 38va. Asamblea General de la OEA culminó ayer por la noche en Medellín, con un marcado contraste en materia de relaciones bilaterales, entre los fríos contactos de Colombia y Ecuador para restablecer vínculos diplomáticos, los encendidos cruces entre las delegaciones de Estados Unidos y Venezuela, y los cautelosos avances en el conflicto marítimo de Chile y Bolivia.La Asamblea, que comenzó el domingo, reflejó el delicado estado de las relaciones entre Colombia y Ecuador, que bajo el auspicio de la organización multilateral avanzan a paso lento para restablecer el vínculo diplomático luego de la crisis generada por el ataque militar colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano el 1 de marzo.
Las delegaciones no tuvieron encuentros bilaterales y sus únicos contactos protocolares fueron fríos, aunque los vicecancilleres, Camilo Reyes, de Colombia, y José Valencia, de Ecuador, acordaron volver a reunirse el próximo 10 de junio en Washington, para dar continuidad a los encuentros auspiciados por la OEA.
La canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, dijo ayer que su gobierno está dispuesto a reanudar la «confianza» con Colombia si el gobierno de Bogotá «pone fin a la campaña de desinformación» y expresa «respeto» por las autoridades de Quito, en referencia a las acusaciones de Bogotá sobre supuestos vínculos entre las FARC y Ecuador.
Cruces
Sin embargo, el hecho más sobresaliente, en una cumbre que se caracterizó por su esterilidad política, fueron los duros cruces entre Estados Unidos y Venezuela, en lo que ya es un clásico de los foros internacionales.
El canciller venezolano, Nicolás Maduro, acusó durante su discurso al gobierno estadounidense de «montar un show» con las acusaciones a Venezuela sobre sus vínculos con las FARC, de efectuar una «campaña de intriga» para dividir a los latinoamericanos, hacia quienes tiene una postura «abusadora y grosera», y de proteger a terroristas.
El intercambio comenzó luego de las declaraciones del subsecretario de Estado estadounidense, John Negroponte, que acusó a Venezuela de ser «un santuario de las FARC».
En medio de esas confrontaciones, los cancilleres chileno, Alejandro Foxley, y boliviano, David Choquehuanca, afirmaron al plenario que las negociaciones para solucionar la falta de salida al mar de Bolivia no buscan una «multilateralización».


