El agua con precio cuidado

Tras la colocación de medidores se pondrán las tarifas bajo la lupa y habrá que pagar por lo que se consume.

El EPAS anunció ayer (por enésima vez, vale recordar) la intención de colocar medidores de agua potable en la ciudad. Aspira al menos a que 25 mil usuarios de la zona céntrica empiecen a pagar rápidamente, si es posible antes del próximo verano, por lo que efectivamente consumen, independientemente de si tienen patios de amplias dimensiones con aspersores de riego o una piscina en el fondo de la vivienda.

La empresa provincial está jugada con los tiempos que le fijó una ordenanza sancionada en 2011 que le dio 10 años de plazo para medir el servicio a todos los usuarios de la ciudad y no a apenas el 5% de ellos, tal como sucede actualmente.

Es, además, uno de los puntos centrales que fijó el Municipio como condición para sellar el contrato de concesión cuyo avance ha quedado a merced de los tiempos (e intereses) políticos del MPN y del quiroguismo durante los últimos años.

Para la adquisición de los equipos que medirán el consumo, el EPAS requerirá recursos nacionales que hoy mismo gestionará en Buenos Aires.

A la instalación de los medidores -siempre y cuando se firme el contrato de concesión del servicio- le vendrá el tiempo a la actualización y sinceramiento de las tarifas, un aspecto que el gobierno provincial prefiere hablar en voz baja, aunque desde Cambiemos no se oculta la intención de que cada uno pague por lo que consume.

Los neuquinos usan el doble del recurso que necesitan, según las mediciones internacionales, al tiempo que pagan sustancialmente menos de lo que cuesta tratarla y distribuirla a los domicilios.

Así las cosas, el agua subsidiada tiene los días contados en Neuquén.

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