Para Azar, "las investigaciones más avanzadas se están realizando sobre un grupo, los Zíngaros, que se dedican a los secuestros virtuales y que actúan sobre personas mayores a las que les han hecho un seguimiento días antes". El fiscal explicó que su área busca inculpar a los integrantes de la banda por asociación ilícita y no por los delitos que cometieron, aunque estos sirven para probarlo. "Lo más difícil de probar es la relación entre los miembros, sus conexiones, quién es el líder", asegura.
Estos grupos se manejan con un halo de poder que los protege y que parece tener raíces de diferente índole, hasta incluso políticas. No respetan la dignidad de las personas ni los principios básicos del contrato social que mantiene la cohesión de una comunidad. Y ese es el mayor temor: ¿qué sucede cuando la sociedad se siente tan vulnerable?


