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La Mañana

El respeto que perdimos

Identificamos al otro como una sombra, un rival. No reconocemos que es quien confirma nuestra existencia.

Un auto estacionado bloquea una rampa para discapacitados, varias personas se agreden con extrema violencia verbal en las redes sociales por diversos motivos, vecinos arrojan un lavarropas o una heladera a las aguas de un arroyo, una mujer embarazada aguarda sin esperanza que alguien le ceda el asiento en el colectivo… Escenas de la vida cotidiana, situaciones que se convierten en síntomas y que reflejan de qué manera la falta de respeto por el prójimo o ignorar al otro se instaló en la sociedad contemporánea. Y no se trata de problemas propios de la urbanidad o de la falta de modales.

Los argentinos han perdido el respeto. Así lo refleja un estudio del Centro de Investigaciones Sociales de la Fundación UADE que demuestra que sólo el 10% de los encuestados lo menciona como un aspecto representativo de los hombres y mujeres argentinos.

Además, el 24% de los consultados señaló que hace veinte años el respeto era una característica que distinguía a los argentinos. Un valor que parece ser cosa del pasado. En el estudio, las personas mayores de 50 años identificaron al respeto como un valor de los argentinos, acaso porque hace unos años atrás la convivencia social se imponía más allá de las diferencias políticas, sociales y económicas. Más allá de las grietas.

Hoy identificamos al otro como una sombra, un rival. No reconocemos que el prójimo confirma también nuestra existencia. Prójimo significa próximo. La soberbia es la aliada a la falta de respeto de la humanidad, afirman los especialistas.

El respeto es lo que construye la convivencia. Su falta es un grave síntoma del estado de salud de una sociedad.