El sueldo y la cláusula gatillo

Neuquén todavía no define cómo va a encarar los aumentos salariales con los estatales este año. En 2017, luego de algunas críticas, se fijó la cláusula gatillo, una actualización trimestral en los sueldos a través de un promedio de los índices inflacionarios de Neuquén, Córdoba y el de todo el país. La fórmula les sirvió a todos, a pesar de que, en forma llamativa, en estos últimos meses la inflación neuquina está por debajo de la nacional. “A nosotros eso nos tiene sin cuidado, porque está el respaldo de los otros índices, pero sí llama la atención”, dijo días atrás Jorge Marillán, secretario adjunto de ATE Neuquén. Más allá de la voluntad del gobierno neuquino, la Provincia no está exenta de las presiones o sugerencias del gobierno de Mauricio Macri por ser una aliada. Ayer, el diario La Nación publicó que el gobierno busca eliminar la cláusula gatillo y así cerrar acuerdos a la baja para cumplir con las metas inflacionarias del 15% anual. No será extraño que esos acuerdos se trasladen, en forma subrepticia o frontal, a las distintas provincias. Pero el escenario también es complejo hacia adentro del sindicalismo neuquino. En ATEN no quieren un techo salarial (ningún sindicato lo quiere) pero tampoco hay un ánimo de que la película del conflicto termine como quedó ATE a fin de año: debilitado y con causas penales abiertas. Como están las cosas, parece que las clases no empiezan. Pero todo depende de la habilidad que tenga el Gobierno de llevar una negociación coherente. La interna de ATEN seguramente empujará a un conflicto duro y extenso. El escenario podría repetirse: niños y niñas sin clases, baja calidad educativa y desorganización familiar por un tiempo largo.

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