El tren se quedó en el camino

Cuando a fines de julio todos celebrábamos la vuelta del tren, aquellos que creíamos que era la gran noticia del año para la región poníamos el acento en que el éxito estaría atado a que en un corto plazo se ampliara el recorrido y a la calidad del servicio.

Para que se trasforme en una verdadera opción a los problemas de transporte de la gente y del caótico tránsito de la zona, las formaciones deberían llegar hasta Plottier y Roca, con varias paradas en las dos ciudades más grandes.

En julio, mientras se realizaba el tradicional corte de cinta, el en su momento ministro del Interior, Florencio Randazzo, le prometía al intendente roquense Martín Soria que el proyecto incluiría a su localidad a partir de septiembre. Nada de esto ocurrió y no existen señales que lleven a pensar que esa iniciativa llegue a buen puerto.

El universo que lo usa es limitado, las formaciones se rompen a menudo y la información oficial es inexistente.

Hoy, el espectro de usuarios que se beneficia es muy acotado porque el trayecto sólo une los centros de Neuquén y Cipolletti, y a los sectores populares no les resulta atractivo en lo más mínimo porque nos les conviene. Lo mismo ocurre con gran parte de los universitarios. El tren es utilizado principalmente para hacer trámites y para aquellos cipoleños que trabajan en las reparticiones públicas neuquinas.

¿Y la prestación? Lo de ayer es una muestra más de que está muy lejos de las expectativas. Por ataques vandálicos, una de las dos formaciones sufrió daños que no le permitieron arrancar en toda la jornada. La alternativa, también fuera de servicio, estaba a la espera de las reparaciones. Y la frutilla del postre: la inexistente información oficial. Porque ese universo de usuarios que todos los días se sube al tren se enteró al llegar a la estación de que tendría que buscar otra opción para trasladarse.

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