Hay que controlar lo que tu gato come

La alimentación es clave para su desarrollo. Las comidas secas son una buena opción.

La alimentación de un gato es un tema muy delicado que debe tratarse con sumo cuidado, ya que una nutrición sana y adecuada es esencial para el desarrollo y crecimiento de nuestro amigo de cuatro patas. Es importante, por lo tanto, informar adecuadamente sobre los tipos de alimentos que pueden y no pueden consumir y, por supuesto, su cantidad. Cabe aclarar que ante cualquier duda siempre se debe consultar con un veterinario, que podrá informarle sobre el desarrollo puntual de su felino.

La comida para gatos puede estar compuesta por alimentos industriales (como croquetas o latas) y alimentos caseros. En el primero de los casos, lo recomendable es comprar sólo productos de excelente calidad y procedencia, dejando así las seductoras ofertas y bajos precios que podrían ocultar peligros para la salud de la mascota.

Estos alimentos industriales se distinguen entre secos y húmedos. El primero se usa mucho como refrigerio o como premio, especialmente durante las sesiones de entrenamiento, y por lo general se compone de croquetas o galletas. Los alimentos secos tienen la gran ventaja de que pueden almacenarse durante un largo tiempo debido a su bajo contenido de agua, lo que evita su deterioro. También es importante que, una vez administrados estos alimentos, nuestro animal tenga siempre a disposición agua.

Los alimentos deshidratados están hechos principalmente de latas y patés de carne o pescado, con verduras o arroz inflado. Son a menudo más agradables para los gatos debido a su constitución y olor menos intenso. También se pueden mezclar con pasta o arroz inflado para complementar la dieta y no requieren atención especial para su administración.

La principal diferencia con los alimentos secos es en la conservación: no se pueden almacenar durante largos períodos de tiempo y deben guardarse en el refrigerador.

Alimentos húmedos: Latas y patés de carne o pescado con verduras son del agrado del felino.

El agua, otro factor importante

Por Sergio Gómez (veterinario)

Un gato adulto consume diariamente entre 50 y 80 ml de agua por kilo que pese. Esto quiere decir que si pesa 4 kg, lo normal sería que tome aproximadamente entre 200 y 320 ml. Siguiendo con este ejemplo, más de 400 ml sería un consumo excesivo (polidipsia) e indicaría que algo en su organismo está fallando: podrían ser sus riñones, que sea diabético o que padezca otra enfermedad endócrina.

Por otro lado, menos de 150 ml de agua diaria es una cantidad insuficiente, y puede llevar entre otras cosas a la deshidratación. Los signos de que tu gato está deshidratado son que tiene menor elasticidad en la piel, mucosas pegajosas o secas y, en casos avanzados, ojos hundidos. Es fundamental la fluidoterapia para recomponer su estado de hidratación normal. Es importante que, sobre todo en época de calor, controles la cantidad de agua que consume tu gato y se la cambies continuamente.

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