Iván de Pineda: "Nunca me importaron los prejuicios"

A la cancha. El conductor del exitoso ciclo de entretenimiento Pasapalabra estrenó Privet Rusia, un envío sobre las once sedes del Mundial.

POR PAULA BISTAGNINO / Especial

El modelo y conductor estrenó Privet Rusia, un programa de ocho episodios sobre las once sedes del Mundial, y sigue conduciendo el ciclo de entretenimiento más exitoso de la televisión. El año pasado se mudó con su novia, Luz Barrantes, después de 18 años de relación. Nacido en Madrid, recién a los 8 años se vino a vivir al país, pero es un argentino más.

Modelo, conductor, viajero, lector empedernido y tanto más, a los 40 años y desde aquellos comienzos adolescentes como modelo internacional que lo llevaron a darle la vuelta al planeta antes de ser mayor de edad, Iván de Pineda no dejó de trabajar y demostró que más de dos décadas de trabajo no son sólo suerte o imagen.

Primero la rompió en Los 8 escalones, donde se medía nada menos que con Gerardo Sofovich, y después siguió el éxito con Pasapalabra, programa con el que se consagró como conductor. Ahora, con Privet Rusia, otro ciclo de viajes después del también exitosísimo Resto del mundo, se dio el lujo –y el frío- de recorrer Rusia siguiendo la ruta del Mundial. El nuevo programa es un especial para TNT Sports.

Después de tantos años como referente de la moda y pasarelas, a un conductor reconocido y ya un referente de la comunicación… ¿Cómo fue ese pase?

No sé si hubo un momento de epifanía a partir del cual lo vi y decidí que iba a ir por acá. Ni hubo un pase. Digamos que todo se fue dando de manera muy orgánica, muy tranquila y hasta natural. No soy de esas personas que trazan estrategias o piensan. Al contrario: soy más de adaptarme a las situaciones. Sí soy una persona que ama profundamente lo que hace.

¿También la moda?

Sí, mucho. Además de muchísimas satisfacciones personales, es un mundo que me dio muchísimas satisfacciones: crecí en ese mundo, maduré y me convertí en quien soy hoy. Ahí es donde me desarrollé. Es ese ámbito que me dio la oportunidad de conocer muchísimas cosas, que me dio tanta cantidad de estímulos: conocer lugares increíbles, personas tan diversas en su origen, cultura, idiosincrasia, visiones.

¿Viajar te convirtió en quien sos?

Sin duda, pero empecé a viajar desde mucho antes, desde muy chico, con la mente, a través de las lecturas. Y en mis primeros viajes era llegar a lugares que sentía que de algún modo ya había visitado, de un modo distinto, pero que eran lugares que tenía en la cabeza. Y empecé a desarrollarme en este que soy ya desde entonces.

¿Cómo ves la transformación de la nueva tecnología en la vida?

Para mí es increíble el paso del tiempo. Me acuerdo que no salía de mi casa nunca sin un cospel, por ejemplo. Y también me acuerdo mucho de esas primeras veces que viajaba, cuando no había la comunicación que hay ahora, las plataformas que tenemos hoy para interactuar, y me pasaba días y días sin saber qué estaba sucediendo en el lugar que había dejado. Hoy tenés aparatos en los que podés tener toda tu biblioteca y la literatura universal, y también tenés smartphones con los que podés estar todo el tiempo, minuto a minuto, sabiendo lo que pasa en el lugar que dejaste. No existe más el perder la cotidianidad.

¿Qué te gusta más?

Desde chico aprendés, no sé si a frustrarte, pero sí a saber que en esta vida de elecciones, para hacer algunas actividades, siempre estás dejando algo. Uno todo el tiempo encuentra algo mejor y algo peor. No sé si estamos preparados para el ingreso tan rápido y constante. Los de mi generación estábamos listos para algo más pausado. Y entonces a la vez te fascina y te desborda. A mí me parece alucinante tener mi biblioteca en un aparatito.

¿Sufriste mucho los prejuicios de ser modelo?

Nunca me importaron los prejuicios porque nunca sentí personalmente la necesidad de salir a decir: “Che, no, pará, que soy modelo pero yo…”. Para nada. Para mí son cosas muy personales y forman parte de mi vida y del universo en el cual yo me creo que a veces vivo. Están en mí desde muy chico y no tienen nada que ver con lo profesional ni con el lugar en el que me desarrollo. Momentos que tienen que ver con mi casa y mi intimidad. Y nunca sentí la necesidad de salir a aclarar: “Mirá que yo leo 150 páginas por día”.

P26-F02-ivan-de-pineda.jpg

¿Qué aprendiste viajando?

Mucho. Creo que esto que digo de los libros tiene justamente que ver con eso: con que cuando viajás mucho y de muy chico aprendés a estar atento, conectado y abierto, y ser objetivo y a veces subjetivo con ciertas cosas, y a racionalizar menos y a valorar lo diferente y lo otro que tenés adelante tuyo sin las estructuras que muchas veces te da el saber. Y que eso te puede ayudar a ver una parte más de la totalidad de las cosas, que es lo que nadie tiene. Ninguno de nosotros es dueño de la verdad de nada. Y creo que eso es lo que se aprende: a mirar, a ver, a conocer otras idiosincrasias tan diferentes. Y cuando sos chico eso es fundamental, porque necesitás anclajes en los que ubicarte e ir construyendo y sostenerte. Y para eso están la familia, los amigos, los afectos… Y también los viajes. Y después uno elige lo que cree mejor para uno, siempre sin molestar a los demás.

¿De dónde viene esa voracidad?

Tengo imágenes de muy chico de bibliotecas y libros. Y empecé a leer de muy chico a los pies de mi madre o de mi abuela, y tuve la fortuna de que me apoyaron y me estimularon. Y ya todos saben, desde siempre, familia y compañeros de trabajo, que cada vez que me tienen que hacer un regalo no hay nada mejor para mí que un libro. No la van a pifiar.

¿Eras el único modelo tirado en el backstage del desfile leyendo como un loco?

Aunque no lo imagines, éramos muchos los que estábamos haciendo otras cosas. No era el único que leía y había otros que estaban haciendo otras cosas y que mientras estábamos ahí estudiaban carreras: algunos son ingenieros, otros hacen cosas de tecnología, o son diseñadores o fotógrafos… Muchos ya son padres de familia también.

¿Y vos?

Veremos.

¿Cuánto falta para verte conduciendo un noticiero?

A mí me encanta transmitir. Es lo que, de una u otra manera, hago siempre y desde siempre. Así que ¿por qué no? Quién sabe. Como dije antes, no soy estratégico. Y si llega la oportunidad, veremos.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario



Lo Más Leído