ue no se inclina en favor de ninguna de las partes opuestas o enfrentadas en una lucha o competición”. Esa es la definición formal de la palabra “neutral”. Sin embargo, los catalogados “hinchas neutrales” en Mar del Plata no se muestran nada imparciales. Ya antes del partido se jactan de su lealtad a Boca jugando fuera de La Bombonera. Despliegan banderas a favor del ídolo Juan Román Riquelme y con los clásicos colores azul y oro, y estallan en cada uno de los tantos en la goleada 4 a 0 a Aldosivi. Se van festejando el triunfo con olor a campeonato cantando “los de abajo son gallinas, no nos pueden alcanzar...”.
¿Era con público visitante al final? El fútbol argentino asistió ayer a un nuevo y triste mamarracho de la dirigencia. La descarada (más que pícara) artimaña de un club modesto como Aldosivi que avisó en la semana a los cuatro vientos que iba a hacer su negocio con este partido, contó una vez más con la complicidad de las autoridades. La amenaza del ministro de seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, prometiendo “graves sanciones” si advertían que la entidad organizadora había transgredido las normas suena a poco a esta altura. Era antes que había que actuar si se pretendía ser justos. Si vuelven los visitantes, debería ser en todos los partidos y no en unos pocos (San Lorenzo jugó con su gente el jueves en Santa Fe). Y menos de esta manera, camuflados. Queda claro que la nueva conducción de la AFA no da pie con bola. Los poderosos siguen teniendo impunidad para hacer lo que se les antoja (Cipo lo sufrió en carne propia hace poco con la cancelación del partido por Copa Argentina). La AFA no es neutral. Así está nuestro bendito fútbol...
En el fútbol argentino los poderosos siguen haciendo lo que quieren, como se vio ayer en Mardel.


