"La economía, estúpido"

Mejorarán las regalías y parte de la recaudación, al igual que crecerán el malestar de parte de la sociedad y la conflictividad con los sindicatos. Estas son algunas de las hipótesis que dan vuelta en la cabeza del Ejecutivo de esta provincia, que tiene sus ingresos públicos fuertemente atados al dólar al mismo tiempo que las esperanzas de su gente están enteramente atadas al poder adquisitivo del peso. Las calculadoras del gobernador Omar Gutiérrez y su ministro de Economía, Norberto Bruno, están rojas de tantas cuentas. Es que cada vez que sube el dólar, aumentan las regalías aun con el mismo nivel de producción de gas y petróleo. Pero a la par aumenta el costo de vida de los neuquinos. Y los potenciales conflictos entran a caminar hacia el campo del pragmatismo.

Las vaivenes de la economía nacional de los últimos días fueron seguidos de cerca por las autoridades locales involucradas en el manejo de las cuentas públicas, pero también por las que deben atender a la repercusión social de los fríos números.

¿De qué sirven las inversiones anunciadas, los dividendos de sus regalías o la incidencia al alza en la recaudación si la presión de las demandas generadas por los efectos de la macroeconomía superan a todo aquello?

“La economía, estúpido”, fue el eslogan que capitalizó Bill Clinton para arrebatarle la presidencia al viejo George Bush, cuando este tenía niveles de aceptación e imagen entre los estadounidenses que aparecían imbatibles. La economía se traducía como reflejo del poder adquisitivo de la población.

Acá y ahora, la economía está desplazando al marketing de la imagen y el discurso.

La movida del dólar de los últimos días trae al presente el eslogan de Clinton contra el viejo Bush.

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