La impericia se paga muy caro

La causa Muñoz sigue siendo una pesadilla y ahora se aguarda una demanda millonaria al Estado

La presión, la desorientación y la desesperación forman un cóctel muy peligroso que puede derivar en resultados paupérrimos.

La certeza sobre la data de muerte del femicida de Las Ovejas, Lorenzo Muñoz, disparó un gran escándalo. El hombre se suicidó a las pocas horas de haber matado a Karina y a Valentina el 22 de febrero. En la cacería para dar con él, que se extendió por 23 días, se detuvo a dos cuñados y se los acusó por encubrimiento.

Para concretar esas detenciones fue clave el trabajo de los perros que marcaron el rastro del femicida en dos vehículos y en una casa de Varvarco y hasta descubrieron un mensaje debajo de una piedra. Lo curioso es que detectaron todo eso menos al cuerpo de Muñoz, que estaba a 200 metros de la escena del crimen.

En este punto es donde surgen las dudas respecto de esas detenciones. De hecho, todas las pruebas reunidas por la policía y la fiscalía se deberán ajustar a un margen de unas 20 horas, que fue el lapso de vida de Muñoz tras el crimen; de lo contrario, las causas por encubrimiento se caerán.

¿A los cuñados se los detuvo para calmar a la sociedad, para mostrar resultados, o en verdad tenían pruebas? La respuesta seguramente saldrá a la luz en los próximos días, cuando la fiscalía defina si puede o no sostener la acusación.

Lo que seguramente vamos a poder ver pronto será una millonaria demanda de los cuñados de Muñoz contra el Estado por daños y perjuicios.

Todo lo que pasó en este caso, de principio a fin, ha dejado expuesto al sistema en su conjunto como algo precario y con muchos funcionarios judiciales, policiales y de gobierno carentes de capacidad.

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