Las liebres también encontraron su refugio en los barrios

Neuquén.- Los jardines verdes con flores y plantas del barrio Rincón de Emilio y la extensa cancha de golf del Rincón Club de Campo se convirtieron desde hace algunos años en el hábitat ideal para que las liebres se alimenten sin mayores inconvenientes.

Lo hacen, por lo general, cuando cae la tarde y las sombras empiezan a cubrir las bardas. Salen de las madrigueras que construyen en los cañadones y de a poco se acercan hasta estos dos barrios que ya son sus lugares preferidos.

"En las noches de verano es impresionante ver la cantidad que se ve en la cancha de golf. Aparecen hasta con crías", dice Víctor, un vecino del Rincón Club de Campo.

Asegura que concurren al lugar porque tienen todo lo que necesitan: alimento y agua. Y lo más importante, nadie que las moleste.

Los perros las miran de lejos, pero ni se les ocurre correrlas. No tendrían ninguna chance de alcanzarlas.

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