El clima en Neuquén

icon
16° Temp
48% Hum
La Mañana

Las mujeres contra Trump

Desde una remota isla de Hawaii, una abogada jubilada emitió un mensaje espontáneo, que fue una chispa que inició un gran incendio. “Deberíamos marchar”, dijo desde el Pacífico norte y encendió una mecha que llegó a Washington un día después de la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y que se expandió también a unas 600 localidades del mundo.

El Huffington Post aseguró que, con más de un millón de asistentes, la Marcha de las Mujeres es la demostración popular más grande en la historia de las asunciones presidenciales norteamericanas. Un claro mensaje que le marca la cancha al nuevo mandatario para que no pisotee los derechos de las mujeres.

¿Qué prendió la chispa? Quizás la mirada lasciva del nuevo presidente hacia las chicas con curvas exuberantes, quizás esa sonrisa socarrona que dibujaba cada vez que atacaba a Hillary Clinton, su contrincante en la campaña, por su condición de mujer. O quizás el fuego se alimentó cada vez que Trump abría la boca y decía cosas como que las burkas sirven para ahorrar maquillaje y que “las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables”.

Pero esta convocatoria masiva no es sólo el repudio a un par de frases desagradables sino una muestra elocuente de lo que pueden hacer las mujeres empoderadas y conscientes de sus derechos. Es también una pelea a favor de otras minorías, desprotegidas ante el avance de un presidente que sólo reconoce a los fuertes como sujetos de derecho.

Ellas, las que consiguieron todo a fuerza de lucha y sacrificio, pronunciarán un grito de guerra por las minorías raciales y religiosas. Así, todos los débiles serán leña para que la chispa se expanda.

Las marchas de repudio son para marcarle la cancha al presidente y que no pisotee los derechos de las mujeres.