Lo esencial: un precio a la fruta

Toda persona que lleva adelante un emprendimiento, un negocio, una empresa tiene referencia cierta sobre el costo que le demanda la producción y en base a ello pone el precio para su venta. Esto ocurre en el mercado habitualmente, y luego su expansión va de acuerdo con lo que pide el mercado y sobreviene la oferta y la demanda. Pero en el caso de la fruticultura, esto no se viene dando así en los últimos años. Previo a cada cosecha, los gremios llevan adelante sus paritarias para el salario de los trabajadores rurales, empacadores y de los frigoríficos. Las empresas de transportes acuerdan el precio del flete. Al igual que los proveedores de los insumos. "¿Y nosotros para cuándo? Somos el último orejón del tarro, los pavos de esta película". Estas son algunas de las expresiones de nuestros chacareros.

Si el produc-tor no sabe cuánto le van a pagar su fruta, endeudarse podría significarle un quebranto.

Temporada a temporada, gobierno tras gobierno, han maquillado la situación. Subsidios, disposiciones impositivas, para el sector laboral. Pero del predio base, sostén, referencial, bien gracias. Ayer, el Banco de la Nación y el Ministerio de Agroindustria ampliaron las líneas de asistencia financiera a tasa subsidiada para productores de peras y manzanas en Río Negro y Neuquén. Obviamente, los productores lo ven con ojos expectantes. Pero si el productor no sabe cuánto le van a pagar su fruta, endeudarse podría significarle un quebranto. Entonces el punto principal para el sector es que primero se acuerde un precio para la pera y la manzana que le cubra al productor el costo y le dé su ganancia.

Algunos pretenden $1,50 la fruta para industria y $5 la fruta en fresco puesta en galpón de empaque. Otros marcan una base de $3. La idea es una: ponerle precio a la fruta antes de que se inicie la temporada.

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