El día después del temporal que sacudió a todos los neuquinos, muchos de los cuales aún pasarán varios días más tratando de recuperar la normalidad en sus vidas, reflejó la solidaridad en algunos y la miseria humana en otros tantos.
La miseria humana se reflejó en dos idiotas recorriendo las calles llenas de agua a alta velocidad.
Los políticos de una vereda pasaron facturas a los del frente y viceversa sobre las responsabilidades en la falta de obras y previsiones para evitar las inundaciones que jaquearon a toda la capital y varias localidades del interior, pero además obligaron a 200 familias a dormir fuera de sus casas, muchas a las que ingresó el agua invasora y causó innumerables daños y pérdidas. Que los millones no llegaron, que los millones se usaron para otra cosa. Promesas aquí, promesas allá. Y gracias a Dios que no estamos en un año electoral, aunque varios ya están mirando el 2017.
Pero la miseria humana tuvo su mayor reflejo en dos idiotas que haciendo alarde de su vehículo 4x4 se filmaron recorriendo a alta velocidad las calles tapadas de agua y burlándose de quienes a esa hora luchaban por salvar sus pertenencias o estaban varados en medio de la lluvia sin poder regresar por el parate del servicio de transporte urbano.
La viralización del video por las redes causó la condena social por la estúpida actitud ante la terrible situación que no distinguió clases sociales. Porque el oeste capitalino sufrió por las tomas, el crecimiento sin control y la falta de obras, pero también quienes viven en sectores más privilegiados.
El búlgaro Elías Canetti, premio nobel de Literatura de 1981, dijo entonces: “La diferencia radica en que hoy todo puede ser fotografiado. Ninguna miseria puede ocultarse, todas son públicas”. Hoy no podemos ni debemos acostumbrarnos a los miserables.


