En momentos que la salud pública parece encontrar cada vez más obstáculos para brindar una respuesta adecuada a los pacientes que acuden a sus consultorios, los mapuches de Neuquén piden que se les permita ampliar la atención en esta capital con la denominada medicina intercultural.
Así se lo plantearon a las autoridades sanitarias. Sostienen que el permiso oficial para ejercer las curaciones a través de sus conocimientos ancestrales se limitan exclusivamente al centro Ranguiñ Kien de Aluminé y que en Neuquén capital habitan aproximadamente 10 mil peñi (hermanos) que requieren y confían en este tipo de práctica medicinal.
El planteo de los mapuches apunta a poder hacer una “atención compartida” y “respeto y visibilidad al aporte que puede hacer un pueblo ancestral”. La solicitud cuenta con el aval del defensor del Pueblo, Ricardo Riva.
Los mapuches de Neuquén capital no quieren practicar su medicina ancestral a escondidas.
Carlos Lemunao, enfermero coordinador del grupo de adultos mayores La Laguna de San Lorenzo Norte, argumentó que no quieren hacer sus prácticas “a escondidas” sino en el marco de una atención intercultural y legal que ya está autorizada en la provincia.
Fue un gran paso el que dio Neuquén al respetar los conocimientos de los curanderos mapuches. Sus prácticas y rituales, que pueden causar incomprensión, no son otras que las que realizan desde la antigüedad, mucho antes de que la “colonización y evangelización” de los pueblos originarios.
Neuquén fue puntal con su histórico plan de salud, hoy casi en ruinas, tal vez el llamado de atención del pueblo mapuche exhorte a una nueva comprensión de la medicina.


