Las PASO del domingo dejaron en el seno del MPN una sonrisa de oreja a oreja, ante un resultado que sorprendió a propios y extraños. Sin adherir a ninguna fórmula presidencial y con la imposibilidad legal de hacerlo en octubre, la sumatoria de votos de las tres listas a diputados y al Parlasur, donde se impuso claramente el candidato azul Rodolfo Kaiser, dejó claro, otra vez, lo difícil que le resulta al resto de las fuerzas políticas enfrentar a este partido en la provincia.
En demérito de sus éxitos electorales se hace referencia, no sin razón, al excesivo uso del aparato estatal al que el MPN echa mano. Pero ésa es una parte de la historia. En estos comicios, casi sin campaña, con un escaso despliegue de recursos y un Jorge Sapag más pendiente de buscar soluciones a la compleja situación financiera de la provincia que a involucrarse en cuestiones proselitistas, el MPN volvió a dar la nota, al ubicarse segundo del FpV y por encima del macrismo. La disciplina partidaria, que incluye el trabajo de coordinadores, fiscales e intendentes, no se vio resquebrajada más allá del contexto y las circunstancias. Se registró mucho corte de boleta y también una gran cantidad de votos nulos, que en el MPN creen que fue producto de la confusión en el cuatro oscuro y que, campaña de difusión mediante, podrá ser subsanada en ocasión de las elecciones generales. Allí entrará a terciar también otro elemento: el posicionamiento del partido ante los candidatos a presidente. De acá a octubre, sobre el tema se expedirán la Convención y también Sapag, de quien se especula que podría desembarcar en un futuro gabinete nacional y que tiene una inocultable afinidad con Daniel Scioli.


