La semana pasada los cinco integrantes de la banda narco del Chileno Álvarez recuperaron la libertad por orden de la Justicia Federal. Tras pagar una fianza de 5 mil pesos cada uno, quedaron libres Carlos Adrián Álvarez Rodríguez junto con sus hijos, Andrea Álvarez Loaiza y Carlos Álvarez Loaiza, José “Lalo” Matus y José Vicente Norte, un ex oficial de la Policía Federal.
Hay una realidad que no queremos ver, que cada día nos resulta más familiar, y no hacemos nada para evitar que se propague como está sucediendo.
Para que tengan en cuenta: entre 2011 y 2013 el Ministerio Público Fiscal registró 38.957 causas abiertas por tráfico y comercialización de drogas. Los casos aumentan y hay unos 15.000 arrestos por año.
Los fiscales federales renovaron en su informe anual el llamado de alerta frente a la mutación de las redes locales en organizaciones más complejas de perseguir.
Esos mensajes de preocupación pueden cuantificarse en datos concretos, más de 40.000 personas fueron imputadas entre 2011 y 2013 por formar parte de la cadena de comercialización de drogas. Esa cifra figura entre las estadísticas reveladas en el informe 2014 del Ministerio Público Fiscal, y permite visualizar la magnitud del problema. Dato que hace referencia sólo a los integrantes del sistema narco, la cantidad de estupefacientes incautado deja de lado la posibilidad de una posesión para consumo personal. El aumento en las causas es síntoma del crecimiento del problema, hay que trabajar en el campo de la prevención y asistencia de las adicciones, la droga es sinónimo de muerte. Hay tolerancia social al consumo y cifras por demás “alarmantes”: la Argentina es el primer consumidor de cocaína y marihuana de América Latina.


