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La Mañana caso carrasco

30 años del caso Carrasco, el crimen que puso fin al Servicio Militar Obligatorio

El joven de Cutral Co fue asesinado en el regimiento de Zapala. Dos soldados y un subteniente fueron condenados. El juicio que investigaba encubrimientos en el ejército proscribió.

A principios de marzo de 1994, Omar Octavio Carrasco se despidió en Cutral Co de su padres Francisco y Sebastiana, a quienes ayudaba con sus changas de albañil, y partió a Zapala, donde el día 3 comenzaba el Servicio Militar Obligatorio. Por primera vez iba a dormir fuera de su casa.

En la siesta del domingo 6 de marzo de 1994, solo tres días después, Carrasco fue visto por última vez por los otros conscriptos, dos soldados se lo llevaron para un baile, como se conoce a una rutina física extrema, y nunca regresó. Su torpeza, timidez y una sonrisa nerviosa, que parecía una burla, fueron las excusas para el sometimiento, que se había repetido en las jornadas anteriores.

Casi dos semanas después, Francisco y Sebastiana fueron a visitar a su hijo y no lo encontraron. En el regimiento de Zapala les dijeron que había desertado, los padres no creyeron en la respuesta, por la personalidad del joven, y denunciaron la desaparición.

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El 6 de abril de 1994, el cuerpo del soldado Omar Carrasco apareció en el regimiento del Grupo de Artillería 161 de Zapala, donde cumplía el servicio militar. Lo encontraron en un descampado cerca del Cerro Gaucho con signos de momificación, la piel ennegrecida, un ojo en estado de putrefacción y con un pantalón militar pulcro y planchado.

La causa del caso Carrasco

El cuerpo lo encontró el 6 de abril el excapitán Rodolfo Correa Belisle en un lugar que habían peritado días antes y en el que no había rastros humanos. “Me pusieron al soldado Carrasco”, dijo el responsable del hallazgo tiempo después.

En la mañana de ese día, Carlos Díaz, comandante de la Sexta Brigada de Infantería de Montaña, informó la aparición de un cuerpo a la prensa, pero el rastrillaje todavía no había concluido cuando él divulgó la información.

Desde la aparición del cuerpo y hasta el juicio las contradicciones se sucedieron sin fin, hasta que el informe del perito oficial Enrique Prueger estableció las causas de la muerte.

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Francisco y Sebastiana, los padres de Omar Carrasco.

Francisco y Sebastiana, los padres de Omar Carrasco.

La primera explicación del ejército fue que Carrasco quiso escapar y murió de frío, una teoría que cayó con la aparición del cuerpo.

Los dos peritos que intervinieron en el caso coinciden en que el soldado murió por los golpes de sus superiores, pero no llegan a las mismas conclusiones.

Alberto Brailovsky, médico legista de la Policía Federal, estableció que el cuerpo de Carrasco tenía costilla fracturadas, pero no murió ni de una lesión en el ojo izquierdo, ni por un hemotórax agudo, sino por una contusión pulmonar traumática, cianótico por falta de oxígeno en la sangre, tras una dolorosa agonía, mientras la lenta hemorragia interna comprimía su pulmón derecho hasta asfixiarlo. Además, manifestó que recibió atención médica deficiente y hasta se le dio una inyección ya muerto.

Enrique Prueger, perito oficial, fue más taxativo en su declaración: “A Carrasco lo mataron a patadas, no le dieron atención médica y lo dejaron morir. Se muere de algo que no se tenía que haber muerto porque si lo hubieran atendido se salvaba”.

En su informe, Prueger estableció que el cuerpo de Carrasco estuvo durante más de 20 días en un lugar cálido, muy ventilado y seco para que el cuerpo se momifique, tal como fue encontrado. Y fue él el que planteó que el soldado fue abandonado en la letrina de un baño y luego trasladado al lugar donde fue encontrado el 6 de abril.

Además, en el documento final, el perito marcó que el cuerpo presentaba una forma que no se correspondía con el del descampado donde fue hallado y probó las condiciones climáticas que permitieron que una mosca genere larvas en el ojo de la víctima, cuyas muestras estaban en una letrina del baño abandonado del regimiento.

A estas conclusiones se sumaron el recorrido de perros especializados que marcaron el mismo camino: el descampado, el baño abandonado y la letrina.

Las condenas

Por la muerte de Omar Carrasco fueron condenados el subteniente Ignacio Canevaro a 15 años de prisión, y los soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar a 10 años. Además, el suboficial Carlos Sánchez fue condenado a tres años por encubrimiento.

Posteriormente, se abrió un segundo juicio conocido como el caso Carrasco II, que investigó las circunstancias que rodearon la muerte de Carrasco en la unidad militar de Zapala, finalmente el proceso cayó y los siete militares investigados por encubrimiento fueron sobreseídos.

Caso Carrasco Ignacio Canevaro
Ignacion Canevaro.

Ignacion Canevaro.

Los conscriptos presentes el 6 de marzo en el regimiento de Zapala coincidieron que los tres condenados se llevaron a Carrasco en la siesta para un baile. Además, los soldados fueron los que tenían en su poder las llaves de los candados de los lugares donde se encontraron restos de sangre de la víctima.

Sánchez dijo en ocho declaraciones sucesivas que no sabía nada del caso, hasta que el ejército lo trasladó a Buenos Aires y le puso otro abogado. Al regresar a Zapala acusó a Canevaro, Suárez y Salazar.

El fin del servicio militar

La desaparición y muerte del soldado Carrasco impactó en la opinión pública, al ser la primera muerte que se investiga dentro de un regimiento del ejército, sólo 10 años después de la vuelta de la democracia y tras dos levantamientos militares contra el gobierno de Raúl Alfonsín.

Así el presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, dispuso el 31 de agosto el final del Servicio Militar Obligatorio e implementó un sistema de voluntariado rentado.

Mitos

La investigación principal del caso estuvo a cargo del servicio de inteligencia del ejército, que contrató hasta una vidente para poder encontrar a Carrasco, cuyo cuerpo apareció finalmente en un lugar que fue rastrillado con anterioridad.

Al momento de su aparición, el soldado solo vestía un pantalón. La prenda de vestir estaba planchada y se abrochaba del lado izquierdo, como el de una mujer. Finalmente se probó que pertenecía a una soldado, por lo que Carrasco fue vestido antes de ser trasladado al descampado.

Brailovsky en su informe sostuvo que el soldado recibió atención médica e incluso que se le aplicó una inyección de la vacuna antitetánica dos días después de su muerte oficial.

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