La imagen muestra la precariedad extrema donde resistió aislado por la crecida. Permanece internado estable y sus vacunos quedaron al cuidado de sus sobrinos.
Esta es la imagen del lugar exacto donde Don Salinas, de 80 años, esperó el rescate que le salvó la vida. Un rancho de pirca de piedra y techo de ramas, paja y nylon negro, a punto de ceder, en medio del barro y la meseta húmeda.
En la puerta, tirado en el suelo, su recado. Adentro, el rescatista con mochila naranja que logró dar con él agachándose para entrar. Atrás, en el descampado, el helicóptero azul de la Dirección de Aeronáutica de la Provincia que aterrizó en un claro imposible.
La foto habla de la resistencia de un criancero que pasó toda una vida entre veranada e invernada, y que esta vez quedó atrapado por la crecida repentina del arroyo Huarenchenque, con dolor en todo el cuerpo, hambre y frío.
La contención arriba del helicóptero
Hay una segunda imagen, que es la más humana del operativo. Ya a salvo, Don Salinas va acostado en la camilla del helicóptero, tapado con una campera azul, con su pañuelo de criancero al cuello.
Una mano firme de un rescatista le sostiene la suya contra el pecho. Es el gesto de la calma después de la angustia. Abajo queda la meseta, por la ventanilla se ve la cordillera nevada. Sobre él, una manta con guardas mapuches.
Fueron 15 minutos de vuelo desde las nacientes del Huarenchenque hasta el helipuerto de bomberos de Loncopué, donde lo esperaba una ambulancia. Un vuelo que solo fue posible cuando se abrió una ventana climática, porque como había informado este diario, por tierra era imposible sacarlo.
"Le dolía todo el cuerpo, así que se quedó de vuelta en el puesto. Se corría el riesgo de que pisara mal un caballo y se llevara puesto a un gaucho por el arroyo", había contado a LM Neuquén José Antonio Tapia, coordinador de Manejo del Fuego, clave en la gestión aérea con la Secretaría de Emergencias a cargo de la doctora Luciana Ortiz Luna.
Cuál es su estado de salud actual
Según fuentes hospitalarias consultadas por este medio, Don Salinas permanece internado en el hospital de Loncopué.
El diagnóstico es deshidratación e infección urinaria. Dentro de todo, está estable y consciente. El dato que asombra a todos es que, con 80 años, no toma medicación, no sufre hipertensión ni diabetes. "A pesar de la edad está muy bien", había dicho Tapia al momento del rescate. Venía con mucho frío y hambre, pero lúcido.
Dónde queda el puesto y qué pasa con sus animales
El puesto de Don Salinas, conocido como "Negro Salinas", está en las nacientes mismas del arroyo Huarenchenque, en el departamento Picunches, entre Loncopué y Las Lajas, pegado a la Cordillera. El arroyo baja 27 kilómetros hasta el río Agrio y cuando crece, corta todo.
Fuentes que conocen el terreno aportaron un dato para entender la foto: el puesto principal, el más cómodo, estaría ubicado más abajo, al reparo de una arboleda en la parte baja de las nacientes. El ranchito de pirca que se ve en la foto del rescate sería un puesto auxiliar, más arriba en la veranada, aún más precario y expuesto.
Sobre sus animales, se supo que no se trata de chivos, sino de ganado mayor, vacunos. Mientras Don Salinas se recupera, sus sobrinos -uno de ellos fue el baqueano que subió al helicóptero- se harán cargo del cuidado del arreo.
Un operativo que muestra la presencia del Estado en lo más inaccesible y la valentía de un criancero que resistió hasta que el cielo fue a buscarlo.
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