No te dejes engañar: la comida "fea" también es nutritiva
"Cuando se ponen manzanas feas al lado de otras muy bonitas, nuestros ojos se fijan antes en las más bonitas", sostiene Chabanne, que se esfuerza en hacer ver a la gente que aquellas menos atractivas también son de calidad e incluso más baratas. Y explica que, por el lado de los agricultores, "es terrible desechar alimentos de buenas cosechas sólo porque no se corresponden con las características habituales".
Si la iniciativa para optimizar la producción comenzó con las frutas y las verduras, poco a poco ha aumentado la demanda para otros productos, como los quesos o los cereales.
En Portugal existe la cooperativa Fruta Feia, en Estados Unidos se han lanzado iniciativas como la de Imperfectly Delicious Produce, y en Australia la asociación Second Bite pretende dar una segunda oportunidad a los alimentos y repartirlos entre los menos favorecidos para que no pasen hambre.
"Es un negocio social y rentable porque aprovecha la lucha contra los desechos con el fin de volver a vender la parte de la producción que no se pone en valor normalmente", señala Thomas Pocher, dueño de un hipermercado en el norte de Francia. En su caso, se asoció con la multinacional McCain y a otras organizaciones para recoger en su zona papas para utilizarlas en sopas en vez de desecharlas "por problemas cosméticos o de forma".
1300 millones de toneladas de alimentos se tiran o se desperdician por año en todo el mundo, según la FAO.
La experta de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Camelia Butacariu considera que el sector privado está "bastante abierto" a explorar nuevos mercados y aprovechar los cambios en términos de responsabilidad social, pero también por una cuestión de gestión de los recursos. "Clasificar la comida como fea va más allá de los objetivos del sistema alimentario, que busca la inocuidad y la nutrición de los alimentos", dice.
La ONU calcula que una tercera parte de los alimentos producidos para consumo humano (unos 1300 millones de toneladas anuales) se desperdicia a nivel mundial.
Butacariu no ve razones para descartar la comida amparándose en los supuestos gustos de los consumidores, el marketing o los problemas de procesamiento.
Mientras en Brasil ya hay universidades que producen paquetes adaptados para frutillas, en la Unión Europea la legislación también se flexibiliza: eliminó la mayoría de los estándares para frutas y verduras. Ahora, falta educar a los consumidores para que no se dejen llevar sólo por la estética de los alimentos.
Cuánta verdura y fruta comer al día
Comer siete o más porciones de frutas y verduras al día es todavía más sano que las cinco recomendadas actualmente por muchos países del mundo y la Organización Mundial de la Salud, debido a que -según un nuevo estudio- esa diferencia resulta clave para ayudar a prolongar la vida.
Un trabajo realizado con los datos de 2001 a 2008 de la Encuesta Nacional de Salud británica en más de 65.000 hombres y mujeres de Inglaterra indica que cuantas más verduras y frutas come la gente, menor es la probabilidad de morir de forma prematura.
El equipo de investigación del University College London asegura -además- que siete porciones al día reducen el riesgo de sufrir cáncer o alguna enfermedad cardíaca.
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