Osvaldo Pianciola: un testigo de las grandes transformaciones

Formó parte de la comisión pro templo de la Catedral María Auxiliadora y participó de la puesta en marcha del Colegio Don Bosco.

Por  Vicky Chávez

 

Neuquén > Osvaldo Pianciola nació en Puan, provincia de Buenos Aires, el 24 de agosto de 1922. Es hijo de Marino Pianciola, recibidor de trigo en la localidad de Puan, y de María Mercedes Goveo, directora de escuelas. Estudió el bachillerato en los años 40 para luego partir a estudiar odontología en la Universidad de Buenos Aires.
En 1946 arribaría a la región, a Cipolletti. Allí contraería matrimonio con Orfelia Lapuente, cuya familia también era oriunda de Puan. Tuvieron seis hijos, cuatro varones y dos mujeres: Carlos, Héctor, Mari, Luis, Diego y Bibiana, diecinueve nietos y varios bisnietos.
En un ejemplar de la revista Carácter, editada por el centro interno del Colegio Don Bosco, provincia de Buenos Aires,  podemos observar una foto de la época de estudiante de Osvaldo. Alumno dedicado como pocos, fue incluido en el cuadro de honor como bachiller de la institución. Tan estudioso como devoto, junto con otros jóvenes conformó en 1940 una célula de estudiantes de Acción Católica.
 
Activa vida profesional
Osvaldo se instaló en Neuquén para desarrollar su profesión de odontólogo. Entre las instituciones donde se desempeñó, una fue la Unidad Penitenciaria 9. “Era un trabajo que llevaba mucho tiempo, atendía tres veces por semana”, nos cuenta. También se destacó en el correo cuando su jefe era Mario Carrera Frea, recordado vecino de la ciudad.
De manera particular, Osvaldo atendía consultorios en la localidad de Centenario cuando los caminos eran de tierra y no tenían luz; usaba un torno a pedal, el que aún conserva como reliquia.
Nos menciona con emoción a pioneros odontólogos que arribaron a la región tal como él hizo un día. Entre ellos, al matrimonio de Olga y Teodoro Planas, Romanelli, Longo, Gorski, Medhi.  Tuvo el honor, además, de conocer al apreciado Oscar Arabarco, enfermero de alma. “Neuquén era chico, nos conocíamos todos”, agregó.
 
Multifacética vida comunitaria

Por aquel entonces cuando arribaron a la ciudad neuquina, era muy pequeña y tenía pocos pobladores, y por ello tenían la oportunidad de participar en acontecimientos importantes para la historia local, como por ejemplo la colocación de la piedra fundamental del Colegio Don Bosco, de la Catedral y del Colegio María Auxiliadora.
En la década del 60, monseñor Jaime De Nevares  había creado comedores escolares porque detectó necesidades alimentarias en la capital. Demostrando un espíritu solidario y colectivo todos ayudaban: los presos preparaban las raciones mientras que las maestras servían la comida. Las escuelas que fueron depositarias de los primeros comedores quedaban en el barrio La Sirena, otra cerca de la cancha de Independiente, otra en el centro, y la comida se servía todos los días. Los Pianciola participaban de esa cadena de ayuda. “Había una gran colaboración solidaria”.
 
Vida religiosa y política
Osvaldo conformó la Comisión Pro Catedral, pues tanto su vida como la de su esposa siempre estuvieron ligadas a la parroquia. Participó, junto con el padre Juan Gregui, en los inicios del Colegio Don Bosco y en el Colegio María Auxiliadora, además de convertirse, tiempo después, en profesor de Anatomía en el colegio Salesiano y también en la Escuela San Martín.
Osvaldo formó parte   del partido Democracia Cristiana de manera activa. A pesar de no ejercer ningún cargo, jamás interrumpió su labor profesional.
La Democracia Cristiana es un partido político que tiene su origen en la doctrina social de la Iglesia, pareciera que tiende a un marcado conservadorismo  y una notoria inclinación  estatista.
Otros pensadores consideran que la Democracia Cristiana ha existido desde fines del siglo XIX, cuando el papa León XIII escribió la Encíclica Rerum Novarum. Es considerada la primera encíclica social de la Iglesia católica. Fue una carta abierta dirigida a todos los obispos  y catedráticos, que trataba sobre las condiciones de las clases trabajadoras. En ella León XIX dejaba claro su apoyo al derecho laboral de unirse y sindicalizarse, y reafirmaba su apoyo al derecho de la propiedad privada.
 
Canal 7
El Canal 7, emisora pionera del Valle, fue inaugurado en la década del 60. El proyecto tuvo sus inicios en un llamado -desde el gobierno nacional- a las capitales de provincia para instalar canales de televisión. A partir de dicha convocatoria, se generó un grupo de ciudadanos en quienes se despertó el interés de establecer un canal propio en la capital. Osvaldo Pianciola fue uno de los impulsores del proyecto y conformó su directorio.
El 5 de diciembre de 1965 se realizó el show inaugural en vivo. El canal estaba ubicado a la vera de la Ruta 22, al lado del monumento a Ceferino Namuncurá, en unas instalaciones que habían pertenecido a una petrolera, lugar que no era muy adecuado debido a los fuertes ruidos y “bocinazos” producidos por los automóviles que por allí circulaban; por ello, los programas debían ser retocados para que el televidente no percibiera las estridencias del entorno.
Quienes pusieron manos a la obra con gran dedicación por nuestro Canal 7 fueron Rodolfo Riavitz, presidente; Mateo Fabani, vicepresidente; Alfredo Sánchez, secretario y gerente; Víctor Eddi y Osvaldo Pianciola, directores titulares; Gastón Tirachini y Luis Solsi, vocales titulares; y Raúl Masciovecchio, síndico titular.
Ya en la década del 70 aparecieron las primeras repetidoras, como la del Chocón y la de Catriel. Además, el Mundial de Fútbol de 1978 hizo que muchas localidades solicitaran las suyas. Y en la década del 80 comenzó a funcionar la pantalla a color en el Valle.
 
Esposa en el teatro
Orfelia fue partícipe de “Teyvo” (nombre que nace de “Teatro y vocación”), Agrupación que vio la luz en la parroquia Catedral de la mano de Acción Católica, y se constituyó en el mes de marzo de 1962. La intención de los organizadores fue agrupar a la juventud con aptitudes artísticas y ponerlas al servicio de sus semejantes. Jóvenes con ideales nobles y la inquietud de crear un mundo mejor.
En su pueblo natal, Orfelia ya se había destacado en el teatro vocacional, donde recibió las primeras lecciones de declamación y arte escénico de la profesora Julia Weiland de Pastoriza.
 
Primeras presentaciones
La primera presentación fue en Jornadas Bíblicas; obras como “La Samaritana”, “Adán y Eva” y “La Anunciación” se presentaron en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en la semana del 25 de marzo al 8 de abril de 1962. También “Teyvo” se llevó adelante, en ocasión del Día del Sumo Pontífice, otras Jornadas Bíblicas. Relacionado con el Pontificado Romano, el primer día de julio subió a escena la obra “Momentos Históricos”. También, bajo la dirección de Orfelia, llevaron a los escenarios la primera comedia en tres actos “Estrictamente familiar”, de Juan Germán Schröder, en el salón de la “Cooperadora Escolar Conrado Villegas”.
Otra de las obras presentadas por el grupo liderado por Orfelia fue “Los duendes del bosque”, en 1963. Años atrás, durante una entrevista que le hiciera La Mañana de Neuquén,  Orfelia  contaba: "Los ensayos eran de noche, todos colaboraban mucho, antes era todo más familiar. Ensayábamos en un galpón que nos facilitó la señora Remedios 'Reme' Borja de Morán. Quedaba en la calle Jujuy y era un lugar en el fondo de la casa donde 'Reme' juntaba cachivaches. Nos reuníamos para ensayar a las nueve de la noche".
La primera pasada era por la cocina de 'Reme' para tomar mate. Hay que pensar en que no teníamos calefacción, apenas teníamos luz y, sin embargo, lo pasábamos muy bien. Además de los neuquinos venían jóvenes de Cipolletti, día por medio, por la noche. Venían en colectivo porque nadie tenía auto. Entre tantos jóvenes actores recuerdo al neuquino Naldo Labrín y a Delia Weiman, de Cipolletti".
Este es un claro ejemplo de aquellas familias que se asentaron tempranamente en la capital, para pronto contribuir, con el trabajo diario, en su crecimiento y transformación. Sus descendientes continúan y amplían tan vasta tarea.

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