PJ: el interés versus el ideal

El PJ neuquino va rumbo a jugar un partido, de cara a las elecciones de 2019, con todas sus cartas a la vista. No hay, hasta ahora, un solo indicio de intentar armar una estrategia que contemple la llamada “unidad”, donde tanto el peronismo ortodoxo como la nueva ola kirchnerista (los afiliados al justicialismo y los no afiliados) estén dentro de una misma bolsa. Esto implica acercar alguna posición con Ramón Rioseco, que a pesar de salir tercero en la última elección, sacó un caudal de votos no tan alejado de Darío Martínez. También, de no ser funcional al oficialismo gobernante. El justicialismo tiene algo claro: en término generales, el enemigo es Cambiemos y, en particular, el intendente de Neuquén, Horacio “Pechi” Quiroga, al que le harán todo tipo de zancadillas para evitar que el sello nacional lo haga crecer más de lo debido. Pero sus dirigentes no muestran vocación de poder real. El PJ, como también le sucedió al MPN, tiene un problema de recambio generacional y formación política. Sus líderes deambulan en los cargos y los más jóvenes aún no cuentan con el crédito necesario para legitimarse en la conducción. Surge así una hegemonía del “peronismo empresarial”, con una apuesta de mantener los pocos cargos a repartir. También hay arrimados al partido, al estilo “peronistas de Google”, que buscan, como muchos, algún salvataje laboral. Pero hay un problema. El recambio se dará por defecto y aquellos militantes barriales, sociales y universitarios, con otra visión de la conducción política, tarde o temprano accederán a puestos de conducción. Mientas tanto, el PJ, como decía Perón, no encuentra el equilibrio entre defender un ideal o un interés, entre las aspiraciones individuales y las colectivas.

En Neuquén el peronismo aún no tiene estrategias para llegar al poder. Se limita a conservar lo que tiene.

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