El conflicto entre el municipio de Plottier y sus empleados por el pago fuera de término de sus salarios lleva meses. Recién ahora la comuna se topó con un "no hay" de parte del gobierno provincial y las cosas se pusieron más feas.
Porque cuando no hay plata, la salida parecería bloquearse. Ni los propios gremialistas saben ya qué hacer para poder calmar al resto de los trabajadores que no aceptan terminar de cobrar a fin de mes.
Claro, como todos, tienen cuentas que pagar en este conflicto que parece no tener solución. Y, encima, mes tras mes los perjudicados no son sólo los empleados, sino toda la población, que se queda sin servicios.
El recolector de basura no pasa, o lo hace de vez en cuando; no hay limpieza de calles ni cuidado de las plazas.
El intendente Peressini necesita triplicar la recaudación para hacer frente a los gastos de su gestión.
Al ir a pagar las tasas, que no son para nada baratas, te encontrás con la Municipalidad cerrada y sin atención al público tampoco para responder cualquier inquietud o necesidad del vecino/contribuyente.
El intendente Andrés Peressini asegura que la anterior gestión municipal hizo entrar por la ventana antes de irse de la gestión a 400 empleados y que es por eso que no alcanzan los fondos propios para pagarles. Su plan actual es triplicar la recaudación para hacer frente a las cuentas.
Otro grave problema es lo vieja que quedó la coparticipación, comparada con el crecimiento incesante que tuvo la ciudad. Recibe fondos como si tuviera 19 mil habitantes, pero ya suman 45 mil. Este callejón sin salida no deja atascados sólo a los empleados municipales sino que impide el despegue total que una ciudad pujante debería tener. Una ciudad que recibe dos mil nuevos vecinos por año y que debería dejar de verse como un pueblo y avanzar.


