Por ANA LAURA CALDUCCI
Hasta ahora, el intendente Horacio Quiroga centró la difusión de sus actos de gobierno en tres ejes: agilidad en el funcionamiento, obras para el futuro y consenso con las demás fuerzas políticas. Fueron también los tres hilos conductores del discurso que ofreció el miércoles en el inicio de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.
Sin embargo, el mandatario debió enfrentar esta semana los primeros cruces fuertes con la oposición, que rompieron el clima dialoguista imperante que había logrado a partir de la ronda de conversaciones desarrollada durante enero.
Las críticas llegaron desde el bloque de concejales del MPN en dos momentos distintos.
Primero, apuntaron a vincular al actual intendente con su antecesor, Martín Farizano, recordando el pasado común de ambos durante la primera y segunda gestión de Quiroga. Luego, el método varió a la acusación contra el mandatario de mostrar como nuevos algunos proyectos presentados en años anteriores por los emepenistas.
Las oportunidades elegidas para ambos cuestionamientos fueron, justamente, los dos actos oficiales más relevantes de la semana: la apertura de sesiones del Concejo, cuando el intendente ofrece su discurso anual, y la presentación del proyecto de reforma del Plan Urbano Ambiental (PUA), una iniciativa ampliamente difundida por el Ejecutivo.
Por ahora, Quiroga no respondió las críticas y siguió proclamando su actitud dialoguista. Incluso ignoró el desplante del MPN en la presentación del proyecto sobre el PUA, que se hizo evidente cuando los responsables del protocolo retiraron el cartelito de la mesa que anunciaba a Hugo Righetti como orador.
El acto siguió sin más alusiones a lo ocurrido que la declaración del edil oficialista Leandro López, quien explicó que “está faltando el MPN porque quizás nos faltó afinar algunas cuestiones de redacción”. Mientras tanto, en el otro extremo del Concejo, los emepenistas ofrecían una conferencia paralela en la que afirmaban que la propuesta de modificar el PUA ya había sido presentada por ellos en 2010.
Con un Deliberante repartido, Quiroga necesita del consenso para aprobar varios proyectos centrales de su gestión, como el que está preparando para una emisión de bonos u otro mecanismo de financiamiento que le permita contar con unos 80 millones de pesos adicionales, con el fin de afrontar una deuda salarial y concretar obras públicas.


