Éste es el mundo de los opuestos que convive en las redes segundo a segundo. Todo el tiempo nos tienta con lo que promete y muchas veces ofrece. Pero, a la vez, está plagado de navegantes que acechan detrás del nombre dejado al pasar, la foto descuidada en algún detalle, esa fecha reveladora, algún número, una dirección...
Por eso una palabra clave es pistas. Y la otra es atención. Cuanto más desatentos nos manejemos dentro de las redes, más las dejaremos sembradas de pistas para los delincuentes. Lo sabemos, pero vale la pena refrescarlo. Para que todo lo bueno que ganamos con estas tecnologías no se nos quede atragantado con una mala noticia.


