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La Mañana

Se empastó Vaca Muerta

En el campo se suele asegurar que una oveja está “empastada” porque está hinchada a causa de los gases que acumuló por ingerir pasto en exceso. Es decir que está inflada y suele quedar tendida en el suelo hasta que, para evitar que se muera, se la “chucea” con un elemento cortante.
Y Vaca Muerta hoy está empastada. Se la promocionó, se la vendió, se la exhibió y hasta se firmaron en su nombre acuerdos estratégicos de escasa viabilidad.
Uno de ellos cumplió, hace poco más de dos meses, dos años de vigencia sin resultados trascendentes. Fue el que YPF firmó en Caracas el 14 de junio del 2013, con su par estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Ese día, Miguel Galuccio, CEO de la petrolera argentina, selló un Memorando de Entendimiento (MOU) con Rafael Ramírez, presidente de PDVSA, para la cooperación estratégica en proyectos conjuntos en toda la cadena de valor de la industria hidrocarburífera, tanto en Venezuela como en Argentina.
En ese documento se afirmó que ambas empresas comenzarían a trabajar en la evaluación de proyectos para la exploración y producción de yacimientos no convencionales (shale y tight) en las formaciones de Vaca Muerta, Neuquén, y D-129, de Chubut. A esa fecha la cotización local de la acción de YPF se ubicaba en los 113 pesos en franco ascenso, para alcanzar un máximo de unos 546 pesos en septiembre del año pasado. Luego su valor entró en franco descenso, para cerrar ayer en el orden de los 308 pesos por acción.
La petrolera nacional, más allá de los road shows y promociones en distintos países, aún no ha logrado seducir a otras empresas de envergadura para asociarse y desarrollar, en forma de factoría, sus recursos alojados en la formación Vaca Muerta. Enfrenta un contexto económico complejo donde se conjugan inflación, peso sobrevaluado, costos crecientes y conflictividad con familias asentadas sobre sus yacimientos que enarbolan banderas de pueblos originarios. O sea, un cóctel difícil de digerir para cualquier potencial socio. Por ahora, le ha servido relantizar el pago a sus proveedores, es decir, financiarse con costo cero.
Quizás sea el momento de “chucear” a la Vaca Muerta, desinflar esa gran burbuja de expectativa que se ha creado en su entorno con el aval de otros actores, y tal vez así genere confianza en los capitales externos.