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La Mañana

Se fué el hombre detrás de los muñecos

El marionetista, compositor y dibujante catamarqueño “Kique” Sánchez Vera falleció el pasado lunes a los 77 años.
Por Adriano Calalesina

Desde 1968 estaba radicado en Centenario y fue un pionero en el teatro popular infantil de marionetas en el país y en toda Latinoamérica. Falleció casi en soledad.

Centenario > Vaya a saber qué ideas locas tenía en mente Luis Alberto “Kique” Sánchez Vera, el lunes pasado alrededor de las 18, cuando cerró los ojos por última vez. ¿Acaso habrá podido enlazar esa estrella que buscó durante toda su vida?
El maestro de las marionetas, el hombre que hizo de sus manos la máquina perfecta para darle vida a aquellos muñecos de madera, que recorrió Latinoamérica en un barco de sueños, dejó de existir a los 77 años producto de un paro cardíaco.
Ayer, un reducido grupo de gente, entre familiares, amigos y conocidos, despidió sus restos con algo de música, algunos títeres y escasa presencia oficial. Fue un como un gran antihomenaje a un hombre que se mereció caminar por la alfombra roja pero que su alma eligió la magia de los trapos.
Celebridades de la cultura de todo el país lo recuerdan y los medios de comunicación de Catamarca, la ciudad que lo vio nacer el 8 de mayo de 1932, no cesaron ayer de consultar cómo se desarrollaba una lacónica despedida del artista.
Como esas grandes personas que nacen en la madrugada de la historia, murió a la sombra de un geriátrico y casi en el olvido, y con el eco de aquellas risas infantiles que ayer chocaron contra un telón que no se abrirá más en esta tierra.
Ayer, se murió un gran artista, que hace más de 40 años había adoptado a Centenario, donde en 1968 creó “Las Marionetas de Centenario”, un grupo que recorrió Argentina y países de Sudamérica llevando la alegría de las obras teatrales, de muñecos que por momentos cobraban más vida que nunca.
El marionetista, escritor, compositor y dibujante había nacido en Catamarca, el 8 de mayo de 1932, y será recordado como una leyenda dentro de la escuela de títeres y marionetas, que le enseñó al mundo. Además, como un prolifero compositor y un talentoso dibujante de obras que aún no salen a la luz.
Cuentan que de chico, le nació la pasión por las marionetas en el taller del escultor catamarqueño Rodolfo Gray, y que su primer muñeco lo hizo en ese taller, bajo la tutela. Colaboró con el cancionero popular con temas como “Palito de tola” y “Vidala de la soledad”, que llegaron a reproducirse con la voz de Mercedes Sosa.
En 1955 “Kique” dejó inaugurado su primer teatro de títeres “La Ventana”.  Más tarde en 1958 integró el elenco del Petit Teathre de Paris, dirigido por Alberto Farina; en 1959 fundó el teatro de títeres “El Barco de Papel” y obtuvo el premio el Elefante de Plata como mejor director de Teatro infanto juvenil. En 1968 se radicó en esta localidad, donde con sus marionetas, dejó una gran huella para los artistas de la región.

Su huella en Centenario
“El recuerdo de Kique pasa por saber que el fue un grande y marcó algo en todos nosotros, primero por sus locuras era lindo sentarse a charlar con el. Era un creador y un artista”, lo recordó ayer Horacio García, un referente de la cultural local.
Ernesto Egea fue su compañero en las “Marionetas de Centenario” allá por finales de la década de los sesenta.
“El se jugó la vida con los demás, amaba los muñecos. Decía siempre que sino no amás lo que hacés, entonces que lo haga otro. Los años que estuve con el, por supuesto aprendí como un gran maestro. Decía que si esto lo amás, hacelo, sino que  buscara lo que quería, pero que nunca mienta, y menos a un niño”.  Agregó que “Kique fue, como diría, yo le decía que era un loco lindo, un bohemio. Era un genio, pero un genio perdido que nadie supo aprovechar”.
Sus marionetas ahora descansan en un depósito de la Municipalidad de Centenario, como siempre lo hicieron. Cubierta del polvo del tiempo, esperan una nueva función. Para algunas, emulando al poeta José Manrique, pareciera que todo tiempo pasado fue mejor.

Kique y su universo

Por Julio Giménez

Cuentan que fue un día de enero, de flores y mariposas, que al caer la tarde, se vio una estrella
danzar
Hubo música en el aire, y en algunos teatros sin público, caía  el telón
Tristes muñecos huérfanos quedaban en la sala oscura o en algún rincón
Dicen que lo vieron montado en la estrella, iba rumbo al sol, a la luz eterna
Se fue por un rato,
a jugar con luz
Se fue el maestro, el que daba vida a tantos
muñecos,
Con un movimiento de manos y amor,
Chau maestro
Chau Quique

“Su vida fue maravillosa”


Sin lugar a dudas Kique Sánchez Vera fue uno de los grandes referentes del teatro de títeres a nivel regional, nacional y de toda Latinoamérica. El catamarqueño radicado en nuestra provincia a finales de los ‘60 marcó a muchos de los artistas que tuvieron oportunidad de compartir no solo la escena y el ámbito de trabajo, sino también su vida. Jorge Onofri quien dirige la escuela de artes La Caja Mágica y trabajó junto a “Kike” en la Escuela de Títeres de Neuquén lo definió como “uno de los mas grandes titiriteros que tuvo la Argentina. Un escritor espléndido, poeta maravilloso”.
“Nosotros –refiriéndose a los colegas que trabajaron con él- admiramos muchísimo la obra de Kique. Fue un constructor admirable de marionetas y un maravilloso escritor. Esa es una condición que no todos los que están en el teatro de títeres la tienen, no?  La verdad que perdemos a uno de los artistas mas importantes del teatro de títeres en la argentina definitivamente”, dijo Onofri, quine se encuentra en Puerto Madryn .
En el intento de sintetizar quizá el aporte más importante del maestro titiritero a lo largo de su vida, Onofri dijo: “A mi lo que más me gustó es su obra escrita. Creo que es de un valor increíble. Es uno de los pocos autores, junto con Javier Villafañe, que representa a lo mejor que hubo en la dramaturgia para títeres. Uno de los pocos que logró escribir en versos obras estupendas. Ahí, hay un tesoro inolvidable”.
Las pérdidas siempre dejan un sabor amargo, pero en este caso el actor y director de “La Caja” prefiere recordar a Kique por como vivió. “En mi caso no siento despedirlo con ningún tipo de dolor. Creo que su vida fue maravillosa e hizo un recorrido muy noble. Tenía 80 años y una vida muy rica, muy generosa en la que dio mucho. En el caso de Kique uno tiene la sensación de que completó el recorrido de una gran persona y de un gran artista. No tiene esa cosa desgarradora de cuando alguien se muere antes de tiempo. Solamente un gran recuerdo”, culminó Onofri.

El dueño de los títeres


En los últimos meses el cielo se llenó de artistas, los ángeles estarán de parabienes, disfrutando de lo maravilloso que nos dejaron todos ellos. El primero de febrero de este 2010 que empezamos a transitar siguió  por ese camino nuestro querido maestro titiritero, poeta, compositor, plástico, excelente constructor y animador de títeres y marionetas: Luis Alberto “Kique” Sánchez Vera. Se fue bien, tranquilo, lo despedimos con la lectura de sus obras, le cantamos sus propias zambas y boleros, recordando su eterno Barco de Papel, el Teatro de Marionetas que fundara hace muchos años. Lo pasamos con él antes de que partiera, también lo lloramos. Imposible no lamentar tanta pérdida, tanta creatividad, tanto talento, pero estamos contentos porque sabemos que el “Kique” no va a estar solo, allí arriba el angel de los titiriteros, amigo de Javier Villafañe, está esperándolo para recibirlo y llevarlo junto a Héctor Di Mauro, Ariel Bufano, Césa López Ocón, Otto Freitas, y a otros tantos que ya han partido. Allí estarán todos para hacer un brindis por su llegada con el vino que le sirvan los ángeles, no desinteresadamente por supuesto, sino a cambio de una representación celestial en el país de los niños felices, en la ciudad del pan para todos, porque si hay algo por lo que Kique estaba preocupado era por las injusticias y lo transmitió -y lo seguirá transmitiendo- a través de sus obras representadas por decenas de titiriteros en Latinoamérica y España: “Los Valientes también mueren”, “Juan Laburo”, “Autocensura”, “La autoridad”. También lo hará a través de sus canciones, cantadas por decenas de folkloristas, incluso por la “Negra” Sosa que interpretó de él  “Palito de Tola”. Que al decir de los principales medios del país. Cosquín enmudeció al escuchar “Palito de Tola”, una zamba comprometida con la solidaridad, escrita por “Kique” y René Vargas Vera. También se encontrará con ella que partiera hace poco y a quién admiraba muchísimo.
 Kique como muchos de su generación, descubren los títeres en su niñez cuando por su escuela pasa haciendo funciones Javier Villafañe, y superando su timidez, le pregunta como se hacen los títeres. Inmediatamente corre a su casa, le roba el mate a su abuela y con pasta de papel construye un diablo. Luego aprende a esculpir marionetas con Gray, un escultor catamarqueño, para luego   trabajar en el Teatro de Marionetas de Alfa Berry (uno de los sucesores de Podrecca) y así llegar al Valle. Funda varios elencos de Títeres y marionetas y llegó a ser Director de la Escuela Provincial de Títeres de Neuquén, fue varias veces seleccionado por la UNIMA (Unión Internacional de Marionetistas) para representar a la Argentina en festivales de todo el mundo.
 Junto a Kique y su último teatro de títeres “Cachiduende” compartimos varias giras y festivales con sus personajes más entrañables: El Cachilo tocando el sikus, el Pincho bandoneonista de primera línea, los bailarines de Tango, el poeta que se autocensuraba, Pancho Coraje, el Diablo, la Princesa, Juan Sin Miedo.
 Kique, que todos ellos te acompañen en esta nueva gira, y allá por los caminos, como vos decías, nos cruzaremos, nos saludaremos, brindaremos con unos vinos y seguiremos viaje viéndonos las espaldas para volver a reencontrarnos. Hasta siempre “Kique”.

Flavio Daniel González (Titiritero)

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