Solo, como loco malo

El MPN tiene un mártir: se llama Rodolfo Kaiser, es el titular del IPVU y aceptó, estoico, el desafío con aires de trampa perfecta de lograr, este año, una banca de diputado nacional. El domingo quedó cuarto y así no llegará al Congreso. Jamás había ocurrido desde 1983. Una suma de factores confluyeron para este resultado, para el que algunos ensayaban maquillajes. Lo cierto es que el MPN sucumbió ante tres listas nacionales muy fuertes (FPV, Cambiemos y UNA) que, como nunca, capitalizaron el arrastre de dos presidenciables que se dividieron el país, como Scioli y Macri, y un tercero que es parte de la discusión. Al partido provincial no le rindió la doctrina del corte de boletas, de modo que Kaiser fuera en los sobres junto a uno de los aspirantes a la Rosada. Pero esto por sí solo no explica el mal desempeño. El MPN atravesó cuatro grandes campañas en los últimos 14 meses: dos internas que para la vida del partido son tanto o más trascendentes que las elecciones abiertas, y luego la de la Gobernación y el intento de recuperar la capital. El frondoso gasto que implicaron dejó sólo migajas para el final: las PASO y el domingo pasado. El tercer factor (no estrictamente el menos importante) es el dilema del candidato: ¿Era bueno o era malo? Es un militante y funcionario de cierta trayectoria, pero no una figura convocante. (Pero el MPN sabe salir airoso de desafíos así.) Un cuarto punto, no menor, es cómo jugaron los mensajes entre líneas y no tanto en la interna partidaria. En un contexto de cierta dispersión donde Jorge Sapag se declaró "obrero" de Scioli, Guillermo Pereyra devino massista, y otros jugaron para Macri, la foto de Kaiser bastante solo el domingo a la noche parece ajustarse lo suficiente a la realidad.

En un marco de dispersión, Sapag se declaró "obrero" de Scioli y Pereyra apostó por Massa.

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