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La Mañana

Sueños que ya eran realidad

El traslado de la capital duró 14 días y fue un viaje muy difícil, desde Chos Malal hasta el pueblito de Neuquén.

Hace exactamente 113 años, la delegación de gobierno que había arribado proveniente de Chos Malal comenzaba a asentarse en el desértico pueblito llamado Neuquén para empezar a diagramar lo que en poco menos de un mes sería la nueva capital del territorio.

Lo casi 400 habitantes que tenía por aquel entonces el caserío se vieron sorprendidos por el despliegue que realizaron las autoridades encabezadas por Carlos Bouquet Roldán y su equipo de gobierno, algo que por aquellas épocas impresionaba.

La caravana que había llegado desde el norte, después de una cansadora marcha de 15 días, había despertado el interés de los pueblerinos que de neuquinos tenían poco, ya que la gran mayoría eran extranjeros.

En esas 190 hectáreas que donaron al gobierno nacional Francisco Villa Abrille, Casimiro Gómez y Ramón López Lecube se levantaría la ciudad soñada por Bouquet Roldán y Eduardo Talero.

En ese extenso arenal se diagramarían primero las cuatro diagonales que confluirían en una avenida principal y se dividiría el casco céntrico aprovechando las vías del ferrocarril. A partir de allí quedaría la zona denominada el Bajo, un sector donde predominaría el comercio, y el Alto, destinado a las cuestiones administrativas y de gobierno.

También se le asignaría un lugar al cementerio (“allá arriba en la colina, cerca del sol”, como dijo el gobernador) y un espacio para la cárcel, en algún sector del arenal bien lejos del pueblo.

Todos esos sueños de formar una gran capital comenzaban a tomar forma hace exactamente 113 años.