Tomarse vacaciones es la mejor terapia

El descanso libera tensiones, calma el estrés y es antidepresivo.

En un mundo cada vez más acelerado, con el estrés crónico como uno de los grandes males de la época, desconectar de la rutina laboral e invertir tiempo en nosotros mismos y nuestros gustos se presenta no sólo como algo deseable sino también como una estrategia “terapéutica” para la salud mental. Y hay estudios que se enfocaron en esto para conocerlo con más detalle. Uno de ellos, realizado por la American Psychological Association, confirmó que los niveles de estrés durante las vacaciones son sensiblemente inferiores a los de la jornada laboral normal. “Hay personas que llegan tan estresadas a sus vacaciones, que tardan algunos días en relajar y disfrutar”, afirma Mauricio Torres, licenciado en Psicología.

El sondeo, que incluyó obreros de la construcción, mostró que en estos casos el efecto se mantiene durante un cierto tiempo tras volver al trabajo aunque, transcurrido el primer mes, el estrés vuelve a ser el mismo de antes de las vacaciones. Así, tanto el burnout, o síndrome del trabajador quemado, como el ausentismo laboral estaban menos presentes al volver de las vacaciones pero, pasadas las cuatro semanas, volvían a la normalidad prevacacional.

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Vuelta: El efecto positivo posvacaciones dura cerca de un mes. Luego, el estrés vuelve.

Esta es una tendencia que se observó también en otros estudios. Tanto los sentimientos de felicidad y bienestar como los niveles de estrés vuelven a sus niveles normales tras la vuelta al trabajo en un plazo de días a pocos meses. En ese sentido, también el tipo y la duración de las vacaciones tomadas por los trabajadores influían en la duración de los efectos beneficiosos del post.

Al margen de reducir los niveles de estrés, las vacaciones tienen cierto papel protector contra la depresión. Según un estudio realizado a casi 900 abogados, se observó que tanto la participación en actividades de ocio activas como tener vacaciones eran importantes para disminuir el riesgo de depresión. Sin embargo, ninguna de estas variables era capaz de compensar al 100% los efectos dañinos del estrés laboral. De forma similar, un estudio realizado con 1500 mujeres del área rural de Wisconsin (EE.UU.) comprobó que aquellas que se iban de vacaciones con una frecuencia menor a una vez cada dos años tenían más riesgo de sufrir depresión que aquellas que lo hacían al menos dos veces al año. Otro estudio sobre 1400 individuos observó que las actividades de ocio (incluyendo las vacaciones) ayudaban a tener más emociones positivas y menos riesgo de depresión clínica.

900 abogados estudiados: las vacaciones redujeron riesgos de que cayeran en depresión.

En cuanto a la salud cardiovascular, también hay una similitud. El emblemático estudio Framingham (un seguimiento sobre miles de personas durante décadas sobre factores de riesgo cardiovascular, que sigue vigente en la actualidad) detectó que los hombres que no se iban de vacaciones durante varios años tenían un 30 % más de probabilidades de sufrir ataques al corazón que aquellos que sí. Además, las mujeres que sólo vacacionaban una vez cada 6 años, tenían ocho veces más riesgo de padecer una enfermedad coronaria o un ataque cardíaco en comparación con las que se iban de vacaciones por lo menos dos veces al año.

En definitiva, aunque los beneficios para las vacaciones en nuestro estado de ánimo y niveles de estrés sean pasajeros y se desvanezcan al poco tiempo de volver a la rutina del día a día, múltiples estudios indican que, aun así, hay beneficios para la salud a largo plazo que persisten. No está de más tenerlo en cuenta para cuando tengamos la oportunidad de tomarnos vacaciones y aprovechar para disfrutarlas, recargar pilas y sanear la mente.

Hay personas que llegan tan estresadas a sus vacaciones, que tardan algunos días en relajar y disfrutar”, dijo Mauricio Torres, Licenciado en Psicología

Se produce más y se duerme mejor

Aunque los resultados de los estudios poblacionales tienen limitaciones, como el asociar causas y efectos (por ejemplo, los que se toman menos vacaciones podrían ser más pobres y con una salud o atención médica más precaria), son múltiples los beneficios de las vacaciones para la salud. Incluso, también se vieron efectos positivos en la productividad, en la creatividad, en las relaciones con otras personas y en el sueño.

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