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La Mañana

Un arreglo con sabor a poco

Petroleros cerraron una suba del 20% anual en cuotas, lejos de ese raro privilegio de los pactos de otros tiempos.

Atrás quedaron esos tiempos de los paros por el impuesto a las ganancias, por ese bono suculento de 32 mil pesos en cuotas, cuando ese dinero era más que una fortuna para los empleados. La realidad de los trabajadores petroleros se vio devaluada por el achique de los costos, pedido directamente desde la Presidencia de la Nación, en la gestión de Mauricio Macri. Una parte está relacionada con el bajo precio internacional del barril de crudo. Pero otra, a las nuevas reglas de juego que van a regir en Vaca Muerta. En menos de un año, YPF logró bajar los costos de perforación de 15 millones de dólares a la mitad, tal cual sucede en formaciones similares en Estados Unidos: el “modelo Houston” de los no convencionales. El miércoles por la noche, los petroleros cerraron la paritaria en un 20% de aumento salarial dividido en dos cuotas. El incremento era el esperado por las empresas y marca el rumbo de todos los acuerdos paritarios, según la proyección de la inflación. Así las cosas, este Gobierno ha puesto al sector hidrocarburífero en casi las mismas condiciones de negociación que los estatales, más allá de los abultados sueldos que se cobran en el petróleo. En las asambleas petroleras, por lo bajo, aseguran que el petrolero “ha perdido el orgullo”, como una metáfora del límite de las pretensiones salariales. Se viene un año complejo y el gremio pretende incorporar a cuentagotas a los trabajadores despedidos de YPF en otras empresas. Será una vez que se suban algunos equipos. Mientras tanto, muchos están en su casa cobrando un subsidio de 20 mil pesos con obra social. Están al acecho de volver a la vida laboral y de una promesa que, en cierta forma, aún no dio señales claras de que se vaya a cumplir.