Un buscavidas en la ribera

Marcelo es un cordobés que llegó a la ciudad para vender helados.

Neuquén.- Marcelo debe ser el único audaz que elige buscar clientes entre las pocas personas que optan pasar el mediodía en el Río Grande. Desde las 13 ya está listo para saciar el calor de los vecinos y ponerle un poco de sabor al agobiante clima: con dos heladeritas llenas de helados recorre la costa del río en busca de potenciales compradores. No es una tarea fácil por el horario, pero siempre encuentra a alguien. Además, corre con la ventaja de que es el único vendedor que allí circula.

Es sábado al mediodía, y Marcelo, de 29 años, cruza el puente del Paseo de la Costa. Con su acento cordobés, cuenta que se dedica a la venta ambulante pero al mismo tiempo es viajero. Aunque viene de un pueblito a 400 kilómetros de la capital del cuarteto, no vive en ningún lugar y vive en todos al mismo tiempo.

Libre: el cordobés asegura que elige la venta callejera para no tener ataduras.

Vende por temporada y no siempre los mismos productos, porque varían según el lugar al que va. Ahora, por ejemplo, está recién llegado de Comodoro Rivadia, en donde se dedicó a la venta de cuchillos. "Trabajo de esta forma porque me gusta estar libre", afirma con convicción y una leve sonrisa.

Marcelo cuenta que en principio eligió venir a la ciudad porque acá tiene un amigo, pero asume que si le dan a elegir entre los lugares que ha visitado, elegiría Neuquén porque le gusta mucho la gente.

Si bien en un primer momento no le simpatiza mucho la idea de sacarse una foto, luego, entre risas, accede amablemente. Y después de un breve recreo, el heladero ocasional sigue viaje por la costa del Limay. Caminar es su destino.

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