Un matrimonio que vive entre mil peces y cactus

Juan y Amparo tienen un acuario y una gran colección de plantas.

Mario Cippitelli
cippitellim@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- Son una familia casi normal si no fuera porque viven con más de mil peces de colores y centenares de cactus de todas las formas y tamaños posibles.

Juan Roberto Lescura y su esposa Amparo Mas encontraron en estos hobbies una gran pasión a la que le dedican gran parte del día.

Todo comenzó con la decisión de Juan de armar una pecera, casi sin ningún conocimiento. Compró algunos pececitos, pero al tiempo se le murieron. Volvió a comprar más y los animales corrieron la misma suerte.

Frustrado, pero con ganas de aprender, aprovechó unas vacaciones de verano para comprarse todos los libros posibles sobre el tema. Leyó y estudió todo lo referido a la crianza y mantenimiento de estas criaturas para dedicarle el tiempo que le quedaba de su profesión de ingeniero.

Una vez que tenía todos los conocimientos posibles, volvió a armar la pecera. Y luego otra, y otra más hasta que con el correr de los años su casa se convirtió en un espectáculo digno de ver: un acuario con todas las variedades posibles de peces de agua cálida y fría. Pequeños animales que vienen de distintas partes del mundo para reconstruir su hábitat en un lugar completamente distinto al de sus orígenes. Hay de Brasil, de África, de la India, del sudeste asiático.

Hobby: La pasión por los peces comenzó hace unos 30 años, de casualidad.

Para mantener el clima ideal, Juan tiene el lugar con la temperatura ideal a través de calefactores, especialmente para los peces de agua cálida que necesitan ese microclima para poder sobrevivir.
A su casa de la calle Bouquet Roldán concurren centenares de personas para capacitarse en la cría de peces o comprar algunos animales, accesorios o alimentos para las peceras. En el lugar hay de todo lo imaginable para recorrer y pasar un largo rato admirando ese gran acuario.

"Hay peces de todos los precios; algunos más caros y otros más económicos", explica Juan, mientras recorre las peceras para mostrar sus exóticos amigos.

Juan dice que todos los peces tienen su carácter y su comportamiento particular. Y que son como cualquier mascota que necesita el cuidado y el cariño de sus dueños. A modo de ejemplo, se para al lado de la pecera de un Gourami gigante, un pez vegetariano al que le encanta las manzanas y las naranjas, y llega a saltar afuera del agua cada vez que Juan corta un trocito de fruta y se lo muestra desde arriba de la superficie.

También destaca la bravura del pez Betta, tan colorido, pequeño y hermoso como peleador. Este animal puede convivir con otros peces, pero nunca con uno de su misma especie, ya que protagoniza peleas mortales cuando se encuentra con otro igual. Hasta hace poco en una pecera grande había pirañas, un animal que siempre llama la atención de los visitantes y que ya fueron vendidas.
"Es un pasatiempo hermoso, aunque yo ya estoy retirado", asegura Juan. Por fortuna, su hijo Leonardo heredó la misma pasión que su padre y ahora es el que maneja el negocio y le dedica todo el tiempo necesario.

Juan y Amparo reflejan todo su entusiasmo en las largas y amenas charlas que protagonizan con quienes están interesados en la actividad, a la que ahora se le sumaron los cactus.
Amparo "heredó" una pequeña colección de uno de sus hijos y le gustaron tanto las formas, los tamaños y las flores que comenzó a estudiar y a capacitarse para agrandarla. En el jardín de su casa tiene centenares de macetas con cactus, a los que cuida, trasplanta y adorna con piedritas para que queden más lindos de lo que ya son.

La esposa de Juan también refleja su pasión en largas charlas para asesorar a quienes vienen a ver su colección o a comprar alguna variedad de cactus determinada. "Es un hobby que me encanta y le dedico mucho tiempo", asegura Amparo, aunque también colabora en el trabajo del acuario junto a su marido y a su hijo.

Claro que el matrimonio no puede dedicarles todo el tiempo a sus mascotas y plantas. Además de esta familia particular, Amparo y Juan tienen 6 hijos y 13 nietos que también disfrutan ese hogar tan colorido, lleno de pasión y vida y de dedicación y esmero.

Treinta años de dedicación y esmero

El acuario Neptuno nació hace 30 años y tiene una enorme cantidad y variedad de peces de aguas frías y cálidas de distintas partes del mundo.

En el lugar no sólo se venden animales, alimento y accesorios sino que se brinda todo tipo de asesoramiento para el cuidado de estas mascotas.

En el mismo espacio, ubicado en Bouquet Roldán 715 (antes de llegar a Avenida del Trabajador), también ofrecen en exhibición y venta una amplia colección de cactus y organizan visitas guiadas para quienes quieran ingresar al hermoso mundo de los peces
y los cactus.

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