Marcelo Zúñiga, el flamante ganador de la interna del PJ neuquino (más los partidos peronistas adherentes), pudo sacarse el estigma de ser un “militante pegacarteles” para dar un paso al frente dentro del justicialismo y erigirse como candidato a concejal. Su ajustado triunfo por 22 votos es un mensaje directo para quienes pretenden manejar la estructura del PJ como una empresa que puede negociar el alta y la baja de candidaturas con el poder de turno. Claro que en estos tiempos de marketing político Zuñiga no se quedó atrás. Ajustó su campaña a la medida que tiene que tener la ciudad, como el espacio Neuquén Somos Todxs, aunque de manera modesta. Pero también lo hizo Gastón Ungar, que por poco no alcanzó a ser nuevamente el candidato a concejal, que fue en 2015 cuando se pudo calzar el traje por un día, hasta que conoció la crueldad de las cifras del sistema D’Hont de la ciudad. Se necesitan casi 9 mil votos para ser concejal, y juntarlos va a ser difícil para cualquiera. Incluso para el mismo Zúñiga. El PJ está trabajando para la unidad, pero lo cierto es que Cristina Fernández de Kirchner divide aguas y será difícil que algunos sectores se encolumnen detrás de la ex presidenta. Se sabe que el espacio Unidad Ciudadana, que se lanzó en el estadio de Arsenal, le servirá a Cristina para ser senadora en la provincia de Buenos Aires. Pero en el territorio nacional, el kirchnerismo es más difuso. Incluso, no faltarán aquellos que usen esa franquicia cristinista para hacer campaña en nombre de su buena o mala imagen. El aire huele a renovación dentro del PJ neuquino. Pero en el peronismo, el poder no se suelta nunca.
Zúñiga ganó las internas y es candidato a concejal. Viene de las agrupaciones miradas de reojo por el PJ más duro.


