Si la violación es inevitable, relájate y goza”, dijo Cacho Castaña en la entrevista televisiva que concedió después de un año de silencio. Pero el silencio fue el que se escuchó del otro lado, porque los panelistas del programa se quedaron mudos tras oír un dicho demasiado incómodo.
“Es un refrán viejo”, justificó el cantante, en la primera de una serie de disculpas que tuvo que salir a pedir para frenar una catarata de repudios que pareció ubicarlo en una nueva era, una en la que sus canciones misóginas dejaron de ser graciosas.
Tuvieron que pasar miles de mujeres golpeadas, violadas, baleadas y quemadas. Tuvieron que pasar decenas de marchas. Tuvieron que pasar cientos de escraches y gritos de hartazgo para cambiar las cosas que nos parecían graciosas y que son, en realidad, la justificación de un pensamiento machista que encuentra en el femicidio su cara más dolorosa y cruenta.
Cada frase de esas atrasa decenas de años en las luchas por la verdadera igualdad -o al menos el respeto- entre los géneros, y nos hacen preguntarnos si hay una esperanza ante tanta violencia.
Unas horas antes de las frases anacrónicas y dolosas de Castaña, la conductora Oprah Winfrey agradeció su Globo de Oro con palabras de esta época, que demuestran que sólo la convicción de las mujeres logrará borrar para siempre el machismo que aún permanece en el inconsciente de muchos.
“Durante demasiado tiempo, las mujeres no eran escuchadas o creídas cuando decían la verdad al poder de esos hombres”, dijo sobre el coraje de las actrices que se animaron a denunciar los acosos de los productores.
“Pero su tiempo terminó”, exclamó Oprah, como inventando un refrán nuevo.
La repudiable frase de Cacho Castaña va en sintonía con sus canciones misóginas. Retrasa décadas de lucha.


