Una amante de la vida y el arte visual

Ariana Iacono nació en Neuquén y se crió en una chacra de Centenario junto a su familia. Hoy es una reconocida artista visual.

Ariana Iacono creció rodeada de naturaleza y arte en todas sus formas junto a su familia en una chacra de Centenario y desde muy pequeña supo qué era lo que quería hacer de su vida: pintar y crear de manera constante tanto obras únicas como su presente y futuro. Gracias a la influencia de su madre y maestra de pintura por excelencia y el apoyo de su padre, siempre pudo mirar hacia adelante y avanzar a paso firme. Es que hasta el día de hoy ella está segura de que lo fundamental es encontrar la felicidad y el amor propio, además de expresar continuos mensajes al mundo a través de los colores y las formas.

“Mi mamá fue la que trajo la pintura a casa y la que siempre se las ingeniaba para sacar ideas de la galera y mantenerme entretenida a mí y a mi hermano cuando éramos más chicos. Me acuerdo que cuando se cortaba la luz nos daba crayones y nos ponía a pintar a la luz de las velas a la noche. Tuve una infancia muy feliz, siempre corriendo, trepando árboles e interactuando con animales. Creo que todo eso –sumado al incentivo que mi papá siempre me dio- fue lo que me impulsó a dedicarme a la producción artística independiente y dar clases en el taller que tenemos en la chacra”, expresó la joven de 28 años.

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Ariana Iacono

En séptimo grado, y bastante ansiosa por emprender su carrera, Ariana ya estaba pensando qué era lo que iba a hacer cuando terminara de estudiar. Por esta razón, barajó la posibilidad de arrancar el secundario en una EPET, porque en ese momento también se sentía atraída por la arquitectura. Sin embargo, en tercer año volvió a preguntárselo –esta vez de manera seria y definitiva- y decidió que su mayor deseo era ser artista. Si bien en un principio la idea de seguir la carrera de diseño gráfico cruzó por su mente por la salida laboral, finalmente se fue a General Roca a estudiar Artes Visuales en el IUPA, donde estuvo casi dos años. Luego volvió a Neuquén para arrancar en la Escuela de Bellas Artes por tres años y, tiempo después, retomó en la Universidad de Río Negro.

“Para mí no fue difícil adentrarme en una carrera artística, siempre tuve el apoyo de mi familia y la pulsión para hacerlo. Cuestionamientos siempre hay, ya de por sí en la secundaria, en quinto año, me preguntaban porque iba a seguir esto siendo tan inteligente. Yo primero los miraba de manera divertida porque pensaban que el arte no requería de inteligencia y después les respondí que era lo suficientemente inteligente como para elegir algo que sabía me iba a hacer feliz. No me imaginaba teniendo un laburo de oficina o para otra persona, eso fue otros de los aspectos que me motivó”, confesó.

Ariana Iacono

El arte en el tiempo y las emociones

Ariana asegura que a través del arte se encuentra a sí misma todo el tiempo y que, en muchas ocasiones, no puede producir obras por estar atravesando momentos emocionales fuertes y difíciles tanto a nivel familiar como personal. Sin embargo, una vez que toma el pincel y comienza a crear afloran todos los sentimientos que la envuelven y de repente tiene la posibilidad de ver los problemas desde otra perspectiva al punto de observar cuadros que pintó hace meses o años y no reconocerlos porque hoy es una persona completamente diferente.

“El arte cambia mi perspectiva de la vida desde muchos lugares, me permite ser consciente de las cosas más sutiles. Yo tengo una obsesión con el color y observo el mundo desde ese punto, los mezclo constantemente, observo los fenómenos lumínicos; qué pasa con el cielo, el sol, el aire, observo la naturaleza y el espacio que me rodea. También me permite entender que nosotros creamos lo que nos pasa, somos partícipes de lo que sucede. Por esta razón mi forma de pintar cambió mucho, antes me aferraba a técnicas que conocía, pero a medida que avancé comencé a soltar más mi pincelada para que fuera más expresiva y menos pensada”, resaltó.

Mujeres emprendedoras

“Creo que las mujeres que realmente desean ser artistas tienen que tratar de liberarse de todos los límites que vienen de afuera, porque si afectan es porque están adentro de una y es necesario encontrar ese camino de liberación, amor propio, de sinceramiento con una misma. Porque si es lo que querés y no daña a nadie, tenés que hacerlo, va a ser un bien para ella como para el resto del mundo, si es que surge desde el amor. Les va a traer un montón de satisfacciones”, afirmó la artista visual.

A su vez, remarcó que si bien el contexto económico y cultural actual no el mejor, nunca es tarde para empezar a desarrollar cosas desde lo individual. “Hay que buscar todo el tiempo, no quedarse quieta, ver qué te mueve y qué emociones hace falta que salgan. Si no es pintar puede ser bailar, hacer teatro o música. Las mujeres somos creadoras por naturaleza”, concluyó.

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