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La Mañana

Una decisión muy difícil

Muchos se preguntarán por qué algunos próceres neuquinos, como Carlos Bouquet Roldán, no terminaron sus días en la ciudad que fundaron y que tanto amaban.

Bouquet Roldán, el gobernador que gestó el traslado de la capital desde Chos Malal a la Confluencia, era en verdad un enamorado de esta porción de desierto, aunque fuera tan distinta y hasta hostil comparada con su Córdoba natal.

Dicen que le costó tomar la decisión de irse de Neuquén y que hasta derramó algunas lágrimas cuando tuvo que tomar el tren rumbo a Buenos Aires.

Lo cierto es que la renuncia de Bouquet Roldán estuvo vinculada a un hecho político fortuito. Su hermana, Josefa de las Mercedes, se había casado con José Figueroa Alcorta, quien poco tiempo después acompañó en la vicepresidencia de la Nación a Manuel Quintana, un hombre muy enfermo que tuvo que dejar el cargo apenas un año después de haber asumido.

Fue así como Figueroa Alcorta juró como presidente en 1906 y comenzó a armar un nuevo equipo de colaboradores con gente de su máxima confianza. Por este motivo es que inmediatamente pensó en su cuñado para que ocupara el cargo de director nacional de Aduanas.

Bouquet Roldán volvió en un par de oportunidades a Neuquén, pero sólo de visita, ya que vivió en Buenos Aires hasta su muerte, en 1921, acompañado por su joven amante, Sara Rodríguez Iturbide.

La trascendental decisión de dejar a su querida ciudad cumplió ayer 111 años, una fecha desconocida para muchos, pero que tiene un lugar importante en la historia de la capital.

La tentación de trabajar en Buenos Aires con su cuñado, el Presidente, fue clave para que dejara la ciudad.