Una larga lucha para encontrar su identidad
Pablo Montanaro
Neuquén.- Con un mar de dudas y sospechas que acumulaba hacía mucho tiempo, a los 17 años José Gustavo Casal Ulman decidió enfrentar a los padres que lo criaron. Las diferencias físicas, de pensar y actuar con ellos y de edad (17 años) con su hermana Zulma lo llevaron a indagar sobre su identidad con preguntas que siempre eran respondidas “de manera violenta” por sus padres Antonio Casal, que fue jefe de la Unidad Regional de la Policía de Neuquén, y Nelly Ulman.
Los Casal vivían en el barrio Villa Farrel de esta ciudad. José cuenta que de chico era muy tímido e introvertido, con baja autoestima. “Mis padres no me valoraban, había maltrato y me decían que no servía para nada. Esas ofensas marcaron a fuego el resto de mi vida”, cuenta a LM Neuquén, siendo la primera vez que hace pública su historia.
Después de veinte años, solo contra el mundo se puso a investigar acerca de su identidad. Se contactó con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pero no tomaron su caso porque no correspondía a los años de la dictadura militar.
En ocasión de realizar un trámite personal, notó con asombro que su partida de nacimiento se encontraba datada en la ciudad de Neuquén el 7 de enero de 1975, tres años después de su nacimiento, ocurrido el 15 de abril de 1972 en el paraje Pichinco en Barrancas. “Me sorprendió que se consignara que obraba ‘en virtud de la disposición 5 de la Dirección General del Registro Civil y la firmó conmigo el declarante’ (por Antonio Casal)”. Las dudas comenzaron a calar más profundo en José, hasta que se enteró de la existencia del acta de nacimiento original, datada en Barrancas el 3 de mayo de 1972. “En la misma se consigna que era hijo de Estefanía del Carmen Urrutia, de 17 años”.
“Siempre me manejé por la intuición”, dice José para explicar cómo encontró en 2009 a su madre biológica, que vive en Villa Pehuenia. “Di con un tal Juan del Carmen Urrutia, de Rincón de los Sauces, que vino a ser mi tío. Cuando le expliqué lo que hasta el momento sabía, me dijo: ‘Pensábamos que estabas muerto’. Y me cuenta que cuando yo nací a mi madre le dijeron que yo había nacido muerto. Incluso la llevaron a un cementerio y, mostrándole una tumba, le dijeron: ‘Ahí está tu hijo’”.
Supone que ni bien nació lo arrancaron de los brazos de su madre, quien en el parto sufrió una serie de complicaciones. “Una prima me contó que durante dos meses compartimos el moisés. Aparentemente hubo un tramo de dos o tres meses que estuve a la espera de que me vengan a buscar”, explica.
“Cuando vi la foto de mi madre, me reconocí, éramos iguales”, señala. El encuentro con su madre fue “muy fuerte”: “Le dijeron que yo había nacido muerto. Cuando me vio se le vino el mundo abajo. No parábamos de llorar, abrazados”. Pero hasta ahora no pudo saber cómo llegó a la casa de los Casal. “Casal y su mujer me negaron siempre la historia, a pesar de que les mostré el acta de nacimiento. Esa adopción fue ilegal”, enfatiza.
Ahora le quedaba rastrear los pasos de su padre. Su prima Viviana, con quien había compartido moisés, le tiró un nombre: Carlos Albornoz, un policía retirado que residía en Buta Ranquil. En septiembre de 2015 tomó coraje y se presentó en su casa. “Le dije que me llamaba José Gustavo Casal y se sorprendió. Le conté la historia y le dije que había una posibilidad de que yo fuera su hijo. ‘No hace falta hacer ningún ADN’, me respondió”.
Albornoz le contó que había conocido a Estefanía y cuando quedó embarazada se alejó y luego de un tiempo volvió, “pero la madre de ella le dijo que se había ido a Chile”. José se contactó con su madre para decirle que había encontrado a su padre. “Ese no es tu padre”, le respondió enérgica.
“Cuando la verdad busca la luz, la verdad sale a la luz”, afirma. Ahora enfrenta un nuevo desafío: cambiar su apellido -de Casal Ulman a Urrutia Albornoz-, e iniciar un juicio por falsedad ideológica ya que el acta de nacimiento fue adulterado e ilegal. En octubre de 2016 se inició una causa judicial en el Juzgado de Familia contra Antonio Casal (murió en enero de este año), Nelly Ulman y los oficiales públicos intervinientes Miguel Maqueda y Carlos Cabezas.
“Estoy buscando la nulidad de esa acta de nacimiento porque fue una adopción ilegal. La pelea es por mis derechos, saber y conocer la verdad y cuál ha sido la relación entre mis padres biológicos y los Casal. Tengo una hija de 18 años que lleva el apellido Casal, pero yo no soy Casal”, concluye.
A mi madre biológica le mostraron una tumba y le dijeron que yo estaba ahí, que nací muerto”.
El dolor por la verdad negada
“Más allá de los maltratos, de la desvalorización de que era víctima, mis padres adoptivos, Antonio Casal (foto) y Nelly Ulman, me dieron una casa, educación y otras cosas”, advierte José Gustavo, aunque señala que siempre le dolió que “no me dijeran la verdad, que me la hayan negado rotundamente”.
“Con Casal teníamos un buen diálogo hasta que tocábamos el tema de la adopción”, sostuvo sobre quien fuera jefe de la Unidad Regional de la Policía de Neuquén en 1976. En el tercer juicio contra represores realizado en Neuquén, Casal contó que el ex interventor de la UNCo, Remus Tetu, quería armar la Triple A local y cómo se plantaron elementos en operativos contra militantes políticos y sociales, muchos de ellos desaparecidos.
Te puede interesar...









