En épocas de vacas flacas resurgen los debates por cómo se reparten los recursos entre las provincias argentinas. El último filón de esta novela continuada en el tiempo lo tiene al gobernador neuquino Omar Gutiérrez como protagonista, pues, junto con su par rionegrino Alberto Weretilneck, fue el primero en tirar la bronca contra la movida de María Eugenia Vidal para hacerse de unos 300 mil millones de pesos para Buenos Aires a costa del resto de las provincias.
La gobernadora bonaerense fue a la Justicia para que se elimine un tope al denominado Fondo del Conurbano, con lo cual se embolsaría para su provincia la cifra citada. Gutiérrez se apuró a pararse enfrente de esa jugada luego de que la Corte Suprema citara a los jefes de gobierno provinciales a debatir el reparto de plata en el marco de la demanda de la mandataria bonaerense.
El gobernador de Neuquén pidió la rediscusión de la fórmula que determina la coparticipación federal, convencido de que su provincia salió perjudicada cuando se negoció la cuota de cada Estado, a fines de los 80.
Gutiérrez deslizó la posibilidad de ir a la Nación con un reclamo de reparación histórica a Neuquén por los fondos que dejó de percibir durante parte del kirchnerismo como consecuencia de la política hidrocarburífera, que planchó los precios de la producción de crudo y gas. Luego, cuando avanzó el acuerdo petrolero con Mauricio Macri, Gutiérrez abandonó la idea de la reparación. En 8 años, Neuquén dejó de percibir por lo menos el equivalente a 100 mil millones de pesos, por la diferencia entre los precios impuestos por el gobierno kirchnerista y los del mercado para petróleo y gas. Considerando sólo la coparticipación.
Neuquén perdió 100 mil millones de pesos con la política de hidrocarburos kirchnerista. No quiere ceder más.


