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La Mañana

vinos para regalar y quedar bien en navidad

Opciones para un obsequio perfecto, salvo en casos de probada abstemia. Con el resto de los mortales, seguro que no puede fallar.

Joaquín Hidalgo

Especial

Cada año pasa lo mismo: un día antes de la cena del 24 llama un pariente descolgado que no tiene adónde ir. Ese no es el problema. El problema está en que ni el que viene a la cena ni el anfitrión tiene comprados regalos para cubrir la vacante. Y en ese caso, nada mejor que una botella de vino: salvo casos de reconocida abstinencia, no puede fallar; y para elegirla, además, hay un camino simple. Según el estilo de la persona, siempre se puede buscar una buena botella. A continuación, una guía salvadora para hacer regalos de último momento.

Del tipo nostálgico. Tuvo un Falcon hasta no hace mucho. Y además, todavía habla de cuando iba a Buenos Aires por trabajo y comía en Pippo’s o el Palacio de la Papafrita: “Esos eran restaurantes, no como los de ahora”. A este tipo de consumidor, sea ella o él, nada mejor que unas botellas de corte histórico, como son Montchenot Gran Reserva (2003, $325) o Saint Felicient Cabernet Sauvignon (2015, $350)

Del tipo clásico. Sabemos que vendrá puntual, que tendrá mocasines y chomba de piqué o un talle clásico, según sea él o ella, y que comerá del vitel toné sin culpa y hará chistes en los que no hay política ni religión. Todo buenos modales. Para un pariente así, nada mejor que unos vinos clásicos como Rutini Cabernet Merlot (2015, $450), Luigi Boca Cabernet Sauvingon (2015, $350) o Fond de Cave Malbec (2015, $280).

Del tipo Moderno. También está el tío o la prima que vivió en la capital o incluso fuera de Argentina y que, como bola sin manija, se está adaptando a la nueva vida local. El celular que usa no se consigue acá y la pilcha es la de la temporada que viene, porque la compraron por internet. O algo parecido. Bien, para un perfil así de moderno, lo mejor es apuntar a vinos ídem, como Zaha Cabernet Fran (2015, $550), Desquiciado Malbec (2016, $260) o La Posta Paulucci Malbec (2015, $300).

Del tipo Localista. Es un pariente que cree y sostiene a rajatabla que todo lo que proviene de rincones genuinos, como los de su barrio, pueblo o ciudad, es lo mejor que le puede pasar a una persona. ¿El salame? Quintero. ¿El chivo? De Chos Malal. ¿El vino? Ahí está la cuestión: ideal algo que se le pueda explicar como de terroir. Por ejemplo, pinot noir de la Patagonia, como Saurus Select (2015, $250), Humberto Canale Estate (2015, $270) o el mendocino del Valle de Uco, Salentein Reserve (2016, $300).

Del tipo Indiferente. Uno los conoce bien, porque desde la primera vez que los invitó a comer se dio cuenta de que era lo mismo telgopor que un queso mascarpone o el vacío seco que los chinchulines crudos. En este caso, cualquier vino accesible y sabroso rendirá bien sus frutos. ¿Cuál? Ricos y en sintonía con el bolsillo (como para acompañarlo uno también) son Portillo Malbec (2016, $130) y Circus Malbec (2016, $130).

Del tipo Lita de Lázzari. Todos tenemos un pariente así, que cuando empezás a compartir la cena compite con los precios de las cosas. Y siempre, pero siempre, tiene el dato de dónde se compra lo mejor y lo más barato. Compraste una flor de lengua a 130 pesos el kilo, “te estafaron, consigo la misma a $100 en una carnicería que conozco”. Ídem con los tomates y ni qué hablar de las cerezas. A ellos, nada mejor que tener unos vinos de inmejorable relación precio-calidad que, además, no conozca, como para pintarle la cara con ganas. Por ejemplo: Eugenio Bustos Leyenda Malbec (2016, $130) y La Puerta Clásico Malbec (2016, $110).

Del tipo verde y vida sana. Tener un invitado a la mesa de Navidad o fin de año que cuestione el origen espurio de los palmitos que uno compró con esfuerzo, que se queje de la carne con salsa que con tanto primor uno compró y cocinó, o que se mofe de la falta de conciencia de los invitados al usar sandalias de cuero de origen animal, es un plomo. Si se está dispuesto a recibirlo, lo mejor es negociar con una o dos botellas de vino en la onda verde para que pase el banquete sin cuestionamientos. Así son Chakana Nuna Estate Malbec (2016, $220) y el raro Cecchin Malbec (2016, $200).

Idea: Siempre hay un producto que se adapta bien a una personalidad.

La hora del brindis sin pudor

Más allá de lo que se haya invertido en el pariente recién venido, lo mejor es tener unas burbujas rendidoras por si la sed de espumosos les gana a las otras bebidas. En plan de comprar por caja, las mejores opciones hasta 200 pesos son: Santa Julia Extra Brut ($170), Navarro Correas Rosé ($200), Trapiche Extra Brut ($180), Saurus Extra Brut ($180) y los curiosos Domain Bousquet Rosé ($170) y Paul Rigaud Extra Brut ($100), una ganga difícil de hallar.