Buenos Aires > Llegó la hora de la verdad. Aunque en el césped del Monumental será en realidad una hora y media el tiempo que definirá la historia de este River que juega su gloria en un partido a todo o nada. Belgrano ganó 2-0 en Córdoba y sacó pecho, hundiendo al Millonario en el peor momento. Desde las 15, deberá resurgir, mutar de este equipo apático a uno con juego o temple para sacar dos goles de diferencia y quedarse en Primera.
La ventaja deportiva es el único guiño que la AFA le hace a este River aturdido, escaso de fútbol y resultados, lleno de hinchas y de festejos pasados que empujarán a once jugadores a la salvación o al abismo impensado; la B Nacional, el descenso, la humillación, los números en rojo. La tormenta que el jueves obligó al plantel y los dirigentes a instalarse lejos de Núñez, escondidos de tanta bronca, dio paso a una tensa calma.
Que se transforme en alivio y no en tristeza dependerá de Juan José López y los soldados que eligió para esta tarde. El DT mete mano con seis cambios, apuesta por la experiencia de Pavone y Caruso arriba y busca revulsivos en el medio, con la aparición de Affranchino y sin el faro que en lo anímico es Matías Almeyda, ausente por cinco amarillas.
El Celeste va con los mismos once que dieron el golpe el miércoles, y que tienen en sus manos la mayor sorpresa del fútbol argentino en sus 81 años. Capear el temporal y hacerle frente a 50 mil almas es su misión. Que el fútbol decida qué historia se escribe. Y que sea en paz.
Festejo y drama en una fecha histórica
El 26 de junio ya está grabado con tinta indeleble en el libro de oro riverplatense. Pero una cadena interminable de desaciertos (dirigenciales y deportivos) llevó a la realidad lo que ni la mente del guionista más morboso hubiese sido capaz de elucubrar para la ficción: hoy, a 15 años de una de sus noches más importantes, River debe ganarle por dos goles de diferencia a Belgrano para que la fecha cargada de gloria no se transforme en la efeméride más triste de la historia del club. Ante América de Cali, como en el '86, el Millonario levantó en 1996 el 0-1 de la ida en Colombia con un doblete de Hernán Crespo tras pases del Burrito Ortega y se quedó por segunda vez con la Copa Libertadores de América. El resultado, el mismo que le daría esta tarde la salvación, dejó la Copa en las manos de Enzo Francescoli y de un juvenil Matías Almeyda, que había sido clave en las semifinales marcando el gol que le dio el pase ante la Universidad de Chile de Marcelo Salas.
"Preparados para todo"
Olave confía en que el Celeste puede "cumplir el objetivo. Ya jugamos en canchas complicadas, el Nacional B es bravo".
Buenos Aires > Belgrano está motivado por la buena ventaja conseguida en el cotejo de ida y así lo expresó el arquero Juan Carlos Olave: "Iremos preparados para todo, para cumplir el objetivo aunque sea complicado". "No prestamos atención a lo que pasa en River, un partido así genera más ansiedad que cualquier otro. Respetamos al rival tal cual es", continuó el uno, quien ya supo vestir la camiseta del Pirata en la Primera.
A pesar de la presión y del ambiente espeso que se vivirá en Núñez, Olave no se achicó y afirmó que "nosotros ya jugamos en canchas muy complicadas, el Nacional B es bravo. Nos vamos a manejar con la misma templanza. Daremos el todo por el todo, porque es la última posibilidad nuestra. También de ellos. Hicimos un gran esfuerzo en la segunda parte del campeonato", sentenció. Además, el primo del Potro Rodrigo aseguró que "la presión nos la auto imponemos nosotros mismos porque no nos conformamos con lo que hicimos hasta ahora".
El mediocampista uruguayo Ribair Rodríguez pidió que si su equipo logra el ascenso no se registren incidentes en el estadio Monumental de Núñez. "Espero que más allá del resultado todo termine bien. Y si nos toca festejar a nosotros, que no haya incidentes. No me gustaría que les pase algo a los jugadores de River. Ellos son compañeros de trabajo", se preocupó el volante. "Estamos tranquilos y confiamos en la seguridad tanto adentro como afuera del estadio", señaló.
"Lo único que nos diferencia con River hoy es la camiseta y su importancia en el fútbol mundial. No me siento menos que nadie y mis compañeros tampoco", expresó el atacante Mariano Campodónico, que ya obtuvo un ascenso con Belgrano (en una Promoción con Olimpo en 2006) y dijo que "el nivel de un jugador de la B Nacional es hoy tan parejo como el de uno de Primera".
Dos pares de zapatos que nadie quiere usar
¿Cuánto pesará la mochila que cargan Daniel Passarella y Juan José López por estas horas? ¿Cuánto de su idolatría quedará a salvo si el equipo al que le dieron la gloria como jugadores termina en la B de su mano? ¿Cuántos querrían estar en estos zapatos en la tarde más importante de dos vidas que serán marcadas a fuego en 90 minutos? El Kaiser, jugador temerario y apostador arriesgado, fue por todo como presidente y, ya sin botines, sin poder inflar el pecho y romper la red de zurda o de cabeza, quedó al borde del abismo en apenas un año y medio. Ayer se cumplieron 33 del momento en que levantó la Copa del Mundo en el mismo estadio en que hoy lo espera la gloria o el drama. Pero ni tiempo tuvo de sacarle una sonrisa el recuerdo. Passarella hablará la semana que viene, al fin, de la situación en que encontró al club cuando asumió, de los agujeros negros, las manos atadas. Al hincha le importará poco si se salva, y mucho menos si pierde la categoría y queda obligado a renacer en el ascenso. Jota Jota dirigirá por última vez a su River, que lo puede mandar al ostracismo si no logra inyectarle la cuota de fútbol y mística que se esconde desde hace meses del fantasma de un descenso que los mancharía para siempre.
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