Sentimos rabia, bronca y tristeza porque sabemos en el momento de tu vida en que te fuiste. Ese momento que supiste construir luego de transformar el dolor y las violencias en tu lucha, nuestra lucha. Sentimos rabia, bronca y tristeza, Ivana, porque te fuiste por las secuelas que te dejó el machismo en tu cuerpo, ese que sufrió los golpes de puño de tu ex pareja Mario Garoglio, los del Estado, que no intervino cuando era necesario, y los de la Justicia, que lo condenó y no lo buscó cuando se fugó.
“¿Decime si esto no es un femicidio?”, nos preguntamos una y otra vez, como lo hace el documental sobre tu vida, entre abrazos y lágrimas. “Decime si no sirve luchar”, nos respondemos y lo reafirmamos con tu inagotable trayectoria.
Porque pese a los golpes de los puños y del Estado, quisiste hacer de tu casa, en Plottier, un espacio de contención, para ayudar a otras mujeres a empoderarse y mostrarles que otra vida es posible.
También supiste enfrentar los puños, al Estado y la (in)Justicia a través de una demanda contra el país en un fuero internacional, sentando un antecedente enorme en este camino.
Ahora nuestra tarea se redobla. Porque seguiremos recorriendo cada espacio, calle, aula o casa, para contarle o gritarle al mundo sobre tu incansable lucha, para decirle a aquellos que protegieron a Garoglio, tu golpeador y abusador de tus hijas, que nunca bajaste los brazos, y nosotras tampoco lo haremos.
Porque nos queremos lindas, locas, libres, es que hoy más que nunca te agradecemos por tu coraje, tu ejemplo y dedicación, y te decimos que hoy, más que nunca, vamos a copar las calles para seguir gritando “Vivas nos queremos”.


