Alberto, el ciruja que se niega a abandonar la calle

Recibe ayuda del Municipio y de la Provincia, pero dice que no puede vivir con otras personas.

NEUQUÉN
Alberto Merkel es uno de los pocos neuquinos que viven en situación de calle en la ciudad. Ocupó una esquina del barrio Gregorio Álvarez luego de que sus vecinos se quejaran de su presencia porque "les afeaba" la cuadra donde vivía. Aunque es asistido por el Municipio, reclama un lugar donde poder instalarse y seguir trabajando en la recolección de latas, papeles y todo tipo de chatarra que se pueda vender.

Alberto tiene la cara curtida por el sol y el tiempo. Su edad, aunque indefinida, ronda los 60 y tantos. Viste un gastado mameluco de petrolero que alguien le regaló. Camina apoyado en un bastón. Desde hace dos días vive en la esquina de avenida del Trabajador y Cipolletti, junto a un contenedor de basura.

Hasta el fin de semana pasado vivía a dos cuadras de allí, pero las quejas de un vecino lo obligaron a mudarse. La Municipalidad lo asistió y dejó asentado en una denuncia policial que Alberto se instaló allí por voluntad propia. Mientras, intenta dar una respuesta a sus demandas: instalar su casilla móvil de chapa cerca del centro.

"Junto cosas para hacer algo. Tengo la necesidad de estar ocupado, porque si no me muero", dijo a LM Neuquén.

Alberto llegó a Neuquén a los ocho años junto a su familia desde La Pampa. Desde niño trabajó e hizo de todo. Durante años tuvo su propia compraventa de chatarra, hasta que los dueños del terreno que alquilaba lo estafaron y perdió todo. Tuvo que mudarse a hoteles, de donde lo echaban constantemente debido al ruido que hacía por su trabajo.

Hace poco más de un año y medio quedó en la calle y se fue a vivir al Parque Central, detrás del Museo Nacional de Bellas Artes, donde pasó más de siete meses en una precaria casilla viviendo del cirujeo.

En julio pasado, el Gobierno se comprometió a darle una solución y fue reubicado en un complejo habitacional junto a otras personas. Pero tuvo problemas con sus vecinos. "Les molestaba que me levantara temprano a trabajar y terminara tarde", contó. Así, volvió a la vida a la que estaba acostumbrado y que disfrutaba.

Alberto es un hombre parco pero inteligente. Se enoja porque desde el Ministerio de Desarrollo Social quieren llevarlo a la zona de la meseta, donde podría instalarse con sus pertenencias. "Qué voy a hacer yo ahí. Estoy lejos del centro, no me puedo ir caminando y en el colectivo no me quieren llevar", afirmó.

Sabe que en el centro la gente consume más y tira todo, desde latas de gaseosa hasta comida. Lo que saca de su trabajo es poco, pero le permite "despejarse" y "seguir vivo". De todas formas, cuenta con una pensión y obra social, y también ayuda de parte del Municipio y del gobierno de la provincia. Pero su vida está en la calle y, al parecer, nadie lo va a convencer de ir a otro lugar.

FRASE
"Alberto es un hombre lúcido, que manifiesta su voluntad de vivir como lo ha hecho hasta ahora".
Alejandra Prieto Directora de Niñez, Adolescencia y Familia, quien hizo el seguimiento de la situación de Alberto Merkel

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