Es creer o reventar. Una cuestión de fe, pero hasta el momento no hay nada más que un anuncio de que los balnearios de Neuquén están aptos para la recreación.
El último informe de la AIC lo presentó un funcionario a LU5. No dijo cuáles eran los valores que habían arrojado los resultados preliminares de las muestras, sino que se limitó a decir que estaban bien y que sólo faltaba una confirmación “al 100%”. Sin embargo, estas afirmaciones generan sospechas de que las cosas, por sentido común, no estarían tan claras como dicen.
Desde que explotó el escándalo de la contaminación de los ríos, la situación no cambió mucho. En Neuquén se aprobó una ley de emergencia ambiental que todavía no está reglamentada y no se sabe cómo ni quién trabajará en el comité que se encargará de monitorear el estado de los ríos. En Plottier se está buscando la financiación que permita arreglar la planta que arroja efluentes crudos al río. En Senillosa, el sistema trata sólo el 30 por ciento de los líquidos y Picún Leufú directamente no tiene.
En el Nahuel Huapi, reservorio de las nacientes del Limay, todavía no se sabe cuándo se realizarán las obras para sanearlo. Para colmo, se rompió un caño de la planta depuradora y los líquidos continúan llegando crudos al lago para seguir luego al río.
Lo único que cambió en estos últimos meses es que la AIC comenzó a erogar más agua sobre el Limay: de 300 a 400 metros cúbicos, lo que permite que el río se depure mejor con la propia correntada. ¿Habrá sido esta última acción la que permitió que los niveles de contaminación del río desaparecieran?
Los anuncios que se hicieron ayer aparecen como reales. Pero, la verdad, son difíciles de creer.


