Por DANIEL RAMAZZOTTI
Lejos de pensar en tomar licencia en su cargo para descansar o hacer frente a la delicada situación por la que atraviesa su hijo, vinculado como testigo e imputado por falso testimonio en la causa que se sigue por el asesinato al sargento ayudante Aigo, el intendente Juan Carlos Fernández decidió dar un golpe de timón a su gestión y, tras unos días de una suerte de reclusión obligatoria en el seno del Ejecutivo local, salió no sólo a cumplir firmemente con la agenda municipal, sino también a realizar gestiones tanto en la capital provincial, como en la del país.
Fernández intenta así continuar con el plan trazado y puesto a consideración de los vecinos durante la campaña electoral, además de dejar en claro que confía plenamente en el accionar de la Justicia, aunque a veces en algunas declaraciones se “le escape la liebre”, como dijo de quienes investigan la causa, y está decido a prestar toda la colaboración necesaria para que el caso de esclarezca y “se sepa quiénes son los verdaderos culpables”.
A esto se suma la necesidad de mostrar la fortaleza necesaria y de mantener unida a la tropa, que en las últimas semanas habría presentado algunas diferencias dentro del PJ y del acuerdo político que lo llevó al poder.
El intendente sabe que vienen meses durísimos en lo que a cuestiones económicas se refiere, la baja temporada se hará sentir más fuerte que nunca y si bien la llegada de los vuelos nuevamente a la ciudad son una señal de augurio, lo cierto es que la actividad comercial es la más baja de los últimos tiempos, razón por la cual todos tienen sus ojos puestos en Semana Santa, como si cuatro o siete días alcanzaran para salvar un verano que fue más que difícil.
Ante esta situación y la posibilidad de hacer frente a mayores reclamos sociales, Fernández ya comenzó a preparar las estrategias necesarias y a realizar las gestiones pertinentes para contar con la logística imprescindible para afrontar estos casos.
Por último y para sumarle un grano más de arena a las preocupaciones que el intendente lleva por estos días sobre sus hombros, se encuentra el caso del presidente del Concejo Deliberante, Julio Obeid, sobre quien la oposición puso todo su peso a punto tal de llevarlo a un juicio político, que si bien no lo tiene a mal traer, sí preocupa a propios y extraños dentro de las filas del PJ.
Sucede que el “maestro” Fernández, como gusta que lo llamen a Juanca, sabe que cualquiera sea el resultado del juicio en cuestión, su segundo al mando quedará sentido y tendrá que dedicar mucho esfuerzo para recomponer esta situación de cara a los tres y medio años que restan de gestión.


