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La Mañana

Camino a la refundación hidrocarburífera

En el discurso de apertura de sesiones, Sapag ratificó el rumbo petrolero de Neuquén. El Gobierno busca financiamiento para el plan que aspira a duplicar la producción en cinco años.

Por ramiro morales

Suele hablarse de la maldición de la renta petrolera. Los partidarios de esta teoría arguyen que la riqueza generada por la explotación de recursos naturales impide la evolución económica y cultural de las sociedades, que terminan atrapadas en una telaraña de ganancias fáciles y miradas a corto plazo.
Neuquén funciona como un globo de ensayo para este tipo de economías. El 80% de su producto bruto depende de los hidrocarburos. Un tercio de los ingresos del Estado proviene de la renta petrolera. Su historia está ligada al desarrollo de recursos naturales.
Esta semana, el gobernador Jorge Sapag abrió el período de sesiones ordinarias de la Legislatura con un anuncio de refundación petrolera. Lejos de abandonar la matriz de hidrocarburos, el mandatario redobló la apuesta y presentó un plan quinquenal para hacer crecer en un 20 por ciento anual la producción de petróleo y un 10 por ciento la gasífera a partir del año que viene.
 
Sin fantasmas
Para espantar los fantasmas de la “maldición de la renta”, Sapag advirtió que “lejos de pensar que podemos descansar sobre el gas y el petróleo, tenemos que pensar que este gas y petróleo representa una oportunidad, representa un desafío. Representa un desafío a la cultura del trabajo, a la cultura del ahorro y a la cultura de la responsabilidad”.
Y puso como ejemplo a la noruega Statoil, empresa que posee una suerte de fondo fiduciario financiado por la renta, que sirve para compensar los naturales desfases de la caja provisional. Sapag aspira a crear un sistema similar para el ISSN.
Desde el gobierno razonan que Neuquén no puede perderse el tren de los hidrocarburos, en momentos donde el desarrollo de yacimientos no tradicionales deja de ser una promesa para ser una posibilidad real. A menudo, la economía no da segundas oportunidades: la generación de riqueza es fundamental para sostener el desarrollo, máxime en sociedades donde el Estado cubre necesidades fundamentales de la población, como salud, educación, seguridad y, sobre todo, empleo. El desafío, claro está, es hacer ese desarrollo sustentable en el tiempo: de eso dependerá que el gobierno pise el acelerador para aplicar la ley productiva provincial, una plataforma para la diversificación productiva. Y ya dio una señal en ese sentido con la ampliación de aserradero en Abra Ancha, que apuesta al desarrollo de la forestoindustria. Que el petróleo se transforme en pinos, manzanas o turismo debe ser el norte de la provincia.
 
Fondos
Cualquier planificación, cualquier programa de desarrollo, necesita de dinero. Sapag lo sabe bien y por eso dijo claramente en su discurso que una de las posibilidades es que Nación aporte a través de la Anses o del Fondo de Bicentenario créditos al sector petrolero para que haga las inversiones necesarias. Lejos de quedarse en el reclamo, la provincia saldrá a apretar por todos los frentes: el ministro de Economía Guillermo Coco dijo que conversará con las empresas para definir sus planes de trabajo.
El gobierno espera una alianza estratégica entre el sector público y el privado para avanzar sobre el plan quinquenal. Se trata de una política concertadora y equidistante del enfrentamiento que el gobierno nacional tiene con YPF, que esta semana logró cierta distensión luego del discurso de la presidenta Cristina Fernández, que no tuvo anuncios al respecto tal como se esperaba.
De todas formas, otras provincias como Chubut y Santa Cruz salieron a poner plazos a la empresa YPF, con la máxima de que si no se realizan las inversiones prometidas se caerán los contratos. Claro que la pirotecnia verbal se hace fácil cuando el contrincante no es la principal empresa productora de su territorio.