Chihuido, la mayor urgencia
Neuquén > El ingeniero civil Juan Luis Gardes aseguró ayer que el proyecto de Chihuido “es muy importante” para poder embalsar los caudales extremos que el río Neuquén podría tener a partir de las grandes precipitaciones pronosticadas.
“Con Chihuido se crearía un gran embalse que sería como un pulmón para las grandes crecidas, muy importante para todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, para resguardar tanto las vidas como los bienes materiales”, aseveró Gardes, quien integró como responsable de la región Comahue la Comisión Nacional de Revisión de Proyectos Hidroenergéticos de la Subsecretaría de Energía de la Nación. Además fue auditor técnico de la Comisión Nacional de Energía Atómica en la Planta de Agua Pesada (PIAP), en Arroyito, y se desempeñó como director de Proyecto del Aprovechamiento Hidroenergético Chihuido II sobre el río Neuquén, dirigiendo un equipo de más de 50 profesionales y técnicos.
A diferencia del Limay, el Neuquén no tiene control alguno, por lo que varias poblaciones están expuestas a los efectos de una crecida extraordinaria.
El caso Sauzal Bonito, pequeña localidad cercana a Cutral Co que fue literalmente arrasada en 2006, es el ejemplo más claro sobre la necesidad de construir al menos una represa en el caudaloso río para evitar una catástrofe.


