Proverbio africano: "hasta que los leones tengan sus historiadores"
Un proverbio africano sobre la historia contada por los cazadores revela por qué el poder de narrar los hechos moldea lo que consideramos verdad.
Miércoles 19 de agosto | La sabiduría del mundo
"Hadi simba wawe na wanahistoria wao, hadithi za uwindaji zitaendelea kutukuza wawindaji" (swahili) "Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, la historia de la cacería siempre glorificará al cazador"
Este proverbio, de origen africano occidental y popularizado en swahili y otras lenguas del continente, cobró relevancia mundial cuando el escritor nigeriano Chinua Achebe lo citó para explicar por qué escribía desde la perspectiva africana y no desde la mirada colonial europea.
Surgido en tradiciones orales donde la narración pertenecía a los ancianos y griots (narradores-cronistas), el proverbio nació como reflexión sobre el poder: quien cuenta la historia —no quien la vive— es quien define el relato que perdura, y ese poder rara vez está en manos del más débil o del vencido.
El significado profundo
Más allá de la anécdota de caza, el proverbio es una lección sobre la naturaleza subjetiva de toda narrativa: los hechos no hablan por sí mismos, alguien los interpreta y transmite, y esa persona rara vez es neutral. No se trata de negar la existencia de una verdad, sino de reconocer que toda historia oficial refleja los intereses de quien tuvo la voz y los medios para contarla. La justicia empieza por preguntar quién falta en el relato.
Equivalente en el refranero español/occidental
- "La historia la escriben los vencedores."
- "Cada uno cuenta la feria según le va en ella."
Reflexión para el Día a Día
En el trabajo, en un conflicto familiar o incluso en una discusión pública en redes sociales, la versión que primero se instala suele quedar como la "oficial", sin importar si refleja toda la realidad. Este proverbio invita a una práctica incómoda pero necesaria: antes de aceptar un relato como verdad completa, preguntarse quién lo cuenta, desde qué lugar de poder y quién no tuvo voz en esa versión.
Buscar activamente la perspectiva ausente —del colega silencioso en una reunión, del cliente que no se quejó pero se fue, del "león" sin historiador— es, muchas veces, el primer paso hacia una decisión verdaderamente informada.
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