Cuando el fútbol es una herramienta de contención social

Una liga comunitaria reúne a chicos de 5 a 18 años de escuelitas del oeste de Neuquén, Plottier y Senillosa.

Sofía Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Además de un deporte y un espacio para pasar un rato divertido, los clubes de fútbol de los barrios del oeste son una herramienta de contención social. Ayer, cientos de niños y jóvenes agrupados en la Asociación Infantil de Fútbol del Oeste Comunitario (AIFOC) se dieron cita en el Cine Teatro Español para inaugurar el torneo y mostrar sus actividades.

400 chicos integran las 15 escuelitas que juegan este torneo de fútbol comunitario.

"Somos 15 escuelitas de fútbol del oeste de Neuquén, de Plottier y Senillosa que venimos trabajando con unos 400 chicos desde los 5 a los 18 años", señaló Rubén Guichaqueo, el presidente de la liga AIFOC. En el Español, proyectaron un video que mostraba las actividades de los clubes y viajes que hicieron a distintos puntos del país.

"Lo importante es atraer a los jóvenes de una forma sana para que jueguen, se diviertan y aprendan a compartir", apuntó Guichaqueo, y agregó que en barrios con altos índices de conflictividad, jugar al fútbol es para los chicos una vía de escape a las situaciones de violencia que viven en sus casas.

"Muchos de los chicos que vienen son casi abandonados, los crió algún tío o abuelo y pasan mucho tiempo solos", señaló Juan Millalén, quien hace nueve años entrena a cuatro categorías en el barrio Hibepa.

Según el delegado, desde que trabajan en los equipos han notado más tranquilidad en el barrio, porque muchos de los jóvenes que juegan juntos en la cancha provienen de familias enfrentadas. "El deporte los une y ayuda mucho, incluso a veces vienen los familiares a verlos jugar, no se juntan entre ellos pero están viendo el mismo partido", agregó.

El trabajo de los clubes comunitarios requiere de mucho pulmón, ya que los jóvenes –la mayoría de hogares carenciados- no pagan una cuota mensual para sostener la institución. Sin embargo, con el esfuerzo y el apoyo de políticos e instituciones, lograron sostenerse y hasta hacer algunos viajes.

"Yo lo hice siempre sólo por el reconocimiento de los chicos, que es impagable, pero esta tarea me ayudó mucho porque, como vieron el esfuerzo que hacía y que estaba desocupado, me dieron trabajo como cortatráfico en el tren de pasajeros", relató Millalén.

Luis Barramuño lleva más de 30 años como entrenador del club Unión de Mayo, desde que decidió limpiar un baldío y hacer una canchita para que los chicos no molestaran a los vecinos con la pelota.

"Somos como los viejos curas de barrio, porque ellos nos cuentan sus problemas y nos piden consejos", acotó Barramuño.

Para el delegado, el fútbol es en realidad una excusa para enseñar otros valores como la amistad, el respeto por los compañeros y el esfuerzo por mantener la cancha en condiciones. Por eso, en cada descanso de su trabajo como taxista se dedica de lleno a los jóvenes del club.

En Unión de Mayo, los jugadores también comparten una merienda, ya que Barramuño detectó que muchos chicos sólo recibían una comida al día. Para eso, toda la familia se involucró en el proceso. "Mi esposa es la que les prepara la leche y una de mis hijas también va siempre a ayudar", expresó el entrenador.

Como la asociación no tiene un predio propio, los partidos se realizan en las canchitas de los barrios.

También les han prestado las instalaciones del Ejército para hacer algunas fechas del torneo.

Entre sus principales actividades, Guichaqueo destacó algunos viajes que hicieron. "Fuimos a jugar a Buenos Aires, a Entre Ríos, incluso los hemos llevado a Senillosa y, aunque es un lugar cercano, muchos no lo conocían", expresó.

Para la mayoría de los chicos, sentarse ayer en las butacas del Cine Español fue una experiencia nueva.

Barramuño destacó que, más allá del fútbol, la función más importante de los clubes es alejar a los jóvenes del ocio en las esquinas y permitir que construyan relaciones con chicos de su edad. "Para mí, es mejor que estén corriendo atrás de una pelota y no atrás de las drogas o el alcohol", indicó.

FRASES
"Me empezó a gustar el fútbol por mi papá, primero jugaba en la calle y después fui al club. Ahora juego en un equipo de mujeres y ayudo a dirigir a los más chicos".
Victoria 22 años
"Lo que más me gusta de venir al club es ver a mis amigos y jugar al fútbol con ellos. Juego desde hace tres años, y el año pasado salimos primeros en el torneo. Eso estuvo muy bueno".
Axel 12 años

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